Según información recogida por el diario La Razón, el gobierno de Catalunya aprobará un paquete de medidas para “fiscalizar” a aquellas ONG‘s que reciban fondos públicos y comprobar que se hace buen uso de los mismos, y se reserva la potestad de controlar las cuentas de las fundaciones. Es una primera medida, seguro, que traerá otras medidas de control. Hace tiempo que lo vengo diciendo: las ONG‘s deben incorporar en su ADN la gestión de la transparencia como algo inherente a su día a día. Si no se integra posteriormente se pueden pagar las consecuencias. El gobierno de Catalunya de momento ya lo ha cuantificado: se podrán imponer multas de hasta 10.000€.


Hemos podido leer en la edición digital del El País, que el Congreso de los Diputados español ha publicado una lista de las actividades extraparlamentarias de los diputados españoles ¡por primera vez en la historia de la democracia!. Creo que es un paso hacia la transparencia y el buen gobierno y me parece bien, como primer paso, para recuperar la reputación de la clase política. Esperemos que detrás de esta iniciativa surjan muchas más y no sólo de la clase política sino de toda la sociedad en general. Eso significará que avanzamos en el buen camino.


A vueltas de nuevo con la transparencia!!!!!!. Esta semana está convocada por 56 entidades sociales en Barcelona una manifestación “contra la corrupción y la impunidad” y en defensa de los bienes públicos. La idea de los organizadores es recuperar mecanismos de participación y exigir responsabilidades y reformas (sobre todo después del escándalo del Palau de la Musica Catalana y del Caso Pretoria). Parece que la sociedad civil se está empezando a cansar de ciertas impunidades y piden volver a formar parte de eso, de la sociedad. Me parece una “primera piedra de toque” para el sector político, por que va dirigido principalmente a ellos, pero no debería ser exclusivamente así y debería ser una “piedra de toque” para todas las organizaciones (públicas, privadas, con ánimo de lucro, sin ánimo de lucro, etc. ) para empezar a hacer las cosas de otra manera y poder ser más transparentes en todos los sentidos. No se si dicha manifestación servirá para algo, ojalá que si, pero es un primer paso y eso siempre es bueno. Además ya va siendo hora de que las organizaciones de todos tipos ESCUCHEN A SUS CLIENTES: eso es lo mejor que pueden hacer, pero hay que querer y aceptar las reglas del juego.


“Con toda la que está cayendo” estoy convencido de que el gobierno catalán va a mirar con lupa todas las fundaciones que sea capaz de revisar, a través de los organismos competentes. Estoy convencido que “dicha caza de brujas”, que espero que no sea así, va provocar que paguen justos por pecadores. Ya sabemos que en la vida siempre suele pasar esto, o si no deberemos acordaros cuando en el colegio nos castigaban a todos mientras no saliera el culpable o malhechor.
Me huele que esto va a seguir por el mismo camino y estoy convencido que detrás de ellos vendrá el Ministerio de Hacienda a pedir explicaciones a más de uno. La verdad es que el terreno ha estado abonado, pero siguiendo el principio fundamental del derecho, en cualquier país democrático del mundo, todos somos inocentes hasta que se demuestre la culpabilidad.
Creo que ha llegado la hora de reclamar a todas las entidades que conforman el tercer sector que se “pongan las pilas” en lo que a políticas de transparencia y rendición de cuentas. No basta con hacer lo que se hace, hay que re-pensar lo que hacemos y extremar todavía más las medidas a adoptar para conseguir ser una entidad excelente en todos los sentidos y transmitir a nuestros grupos de interés realmente lo que somos y cómo lo hacemos. Para ello sólo hay un camino: ponerse a trabajar y no dejarlo como algo secundario que no forme parte del ADN de la organización desde hoy mismo.


Esta semana ha sido muy prolifera en declaraciones, sobretodo desde el ámbito político, para recuperar la confianza de los ciudadanos en ellos, después de tantos escándalos de corrupción que últimamente están ocupando la agenda mediática. Se ha hablado también de elaboración de códigos de buenas prácticas, pero por encima de todo hemos oído la palabra TRANSPARENCIA. Me alegro mucho de oír cosas como estas por parte de la clase política, ya que el mundo empresarial y organizacional lleva bastantes tiempo aplicando, con mayor o menor éxito, políticas de transparencia y buen gobierno. Ya va siendo hora que nuestros legisladores se apliquen aquellos conceptos que se reclaman a terceros y que dicho proyecto no quede en eso, en un proyecto y nada más.
Una ultima reflexión: ¿por que se ha de llegar a estos extremos para lanzar un plan anticorrupción?. Hace unos días lo reclamé y hoy lo vuelvo a reclamar (no será la última vez, por eso): la clase política, para recuperar esa confianza perdida, no debería empezar a tener algún curso de formación sobre ÉTICA?