Hace mucho tiempo que vengo indicando de este este mismo lugar, los retos que tienen por delante el llamado tercer sector, es decir, las organizaciones no gubernamentales, que ejercen una labor importantísima en nuestra sociedad desde hace mucho tiempo, supliendo incluso las funciones que el Estado como tal debería acometer con ciertos colectivos.

Una de estas transformaciones o retos que han de sufrir las ONG’s viene dadas por el actual director general de cooperación al desarrollo de la Generalitat de Catalunya: “hay muchas ONG’s débiles, pendientes de la subvención”.

En dichas declaraciones, el Sr. Carles Llorens hace una reflexión en voz alta sobre la atomización del tercer sector y su máxima dependencia de las subvenciones públicas, porque según dice “se han dedicado a recoger subvenciones públicas y no el apoyo social”.

El cambio de orientación que hace tiempo propuse, viene precisamente porque el tercer sector debía olvidarse del dinero público e ir a buscar los fondos privados, del donante particular o de las empresas.

Dicho cambio de orientación no se hace de hoy para mañana y menos en el contexto actual de crisis económica que obliga a empresas y a particulares a reducir sus inversiones, aunque las empresas siguen teniendo el paraguas de la responsabilidad social empresarial como vía de escape para seguir invirtiendo en proyectos del tercer sector.

Para conseguir este cambio estratégico, las ONG’s deberían iniciar un proceso de construcción de reputación para conseguir ser lo más creíbles y confiables posible por parte de sus grupos de interés. Dicho proceso, por ejemplo, pasa por una mapa de esos stakeholders bien identificado y conociendo sus necesidades así como por una política de rendición de cuentas, y no sólo económica sino también de todo tipo, así como de la máxima transparencia en los proyectos ejecutados.

El tercer sector ha de vivir una evolución/revolución y olvidarse de sus proyectos fundacionales en solitario y empezar a “fusionarse” con otras entidades que sean complementarias a sus principios o proyectos fundamentales. “La unión hace la fuerza” y deben empezar a entender que siendo pequeños y “viajando por libre” difícilmente encontrarán financiación para los proyectos que tienen en marcha y eso es muy frustrante para los donantes.

Hay que olvidarse del dinero público e ir a buscarlo al mercado privado, pero primero deben hacer los “deberes” internamente y no se si están por la labor de hacerlos y renunciar a ciertas cosas.

Si no lo hacen están destinados a desaparecer.

¡Ojalá me equivoque!

 

 

 

 


 

 

 

 

 

Una de las consecuencias del accidente de la central nuclear de Fukujima, entre otros, fue que la Unión Europea decidió encargar una investigación sobre la situación de 143 reactores nucleares en Europa a nivel de seguridad.

El pasado mes de junio se iniciaron los stress tests (vaya nombrecito le pusieron a los informes) y ya en su momento indiqué que la industria nuclear estaba ante una gran oportunidad de reconstruir su reputación, ya que tradicionalmente ha sido un sector bastante opaco y poco transparente en sus prácticas empresariales y eso que detrás de ellos hay empresas tan potentes como Endesa o Iberdrola.

Pues bien, hemos conocido y me parece un buen ejercicio de transparencia el informe sobre la situación de nuestras centrales nucleares, según ha dado a conocer el Consejo de Seguridad Nuclear.

La industria nuclear no sale muy bien parada de dicho informe ya que 5 de las 6 centrales nucleares en España (Almaraz, Ascó, Cofrentes, Garoña y Trillo) están por debajo del nivel de fortaleza que exige el CSN. Sólo se salva Vandellós.

Independientemente de los resultados del informe y su valoración, que no voy a realizar porque no soy ningún experto en centrales nucleares, mi intención aquí es reflejar el ejercicio de transparencia que ha hecho el Consejo de Seguridad Nuclear para informar a los ciudadanos.

Puede gustar o no la energía nuclear, se puede estar a favor o en contra de la misma, no es este tema de debate aquí, pero lo que no podemos negar es que como ciudadanos disponemos de la información pública sobre cuál es la situación de nuestras centrales nucleares en lo que a seguridad se refiere.

Como siempre en estos casos, hay grupos de interés que están a favor del informe y otros grupos de interés que no lo están.

Lástima que el informe no haya sido iniciativa de la industria nuclear y haya sido iniciativa del ente regulador, ya que podía haber sido un paso en firme de la industria nuclear para reconstruir su credibilidad y recuperar la confianza de los ciudadanos.

En fin, veremos cuáles son los siguientes pasos que da la industria nuclear española para ser más transparentes y creíbles en sus prácticas empresariales y que no pierda otra oportunidad de reconstruir su reputación.


¿Quíen es el señor de la foto?. Es William Easterly, Director del Instituto de Investigación del Desarrollo de la Universidad de Nueva York. La verdad es que yo no sabía quien era hasta que en La Contra de La Vanguardia le hicieron una entrevista muy interesante.
El titular resumen de dicha entrevista era: «El tercer mundo mejora a pesar de nuestra ayuda». Recomiendo la lectura de la misma por que me pareció muy interesante, pero como digo en el titular del post, «Yo creía que esto no pasaba en instituciones que cita el Sr. Easterly. Él dice que «el Banco Mundial, como la mayoría de las instituciones de ayuda al tercer mundo, carece de accountability
(no rinde cuentas por lo que hace a nadie) y de feedback (respuesta de los afectados por sus acciones)».
Añade además, como parte muy interesante de dicha entrevista que «ninguna organización humana es efectiva si no comprueba los efectos de sus acciones y después rinde cuentas por ellos».
Hace tiempo que desde este mismo blog venimos diciendo la importancia de rendir cuentas que tiene hoy en día para la sociedad con el objetivo de cuidar la reputación de las organizaciones no lucrativas.
Nos complace compartir nuestro modesto criterio, en este caso, con el del Sr. Eastner y esperamos que le sirva de ejemplo a más de uno y de una.
Ya va siendo hora de que se «pongan las pilas» las organizaciones no lucrativas en este sentido. La sociedad hace tiempo que castiga la falta de honestidad y la transparencia, y más en situaciones de crisis económica como la actual.


Hace unos días tuve la oportunidad de asistir en Barcelona a una jornada lúdico festiva organizada por una ONG que desconocía, Castellví Solidari. La jornada, fundamentalmente dirigida a niños y niñas me pareció muy interesante ya que quisieron acercar el trabajo que hacen con niños, precisamente a los niños. Me parece muy interesante actividades como estas ya que las organizaciones del Tercer Sector están obligadas a explicarle a la gente las labores que llevan a cabo con 2 fines: dar a conocer situaciones que nos pueden parecer que no existen, es decir acercarnos realidades, y también les puede servir para captar fondos para seguir operando. Quería reflexionar sobre este punto: siempre encuentro a faltar o echo de menos, que muchas organizaciones del Tercer Sector realicen actividades donde reunen a gran número de personas y no sean capaces de transmitir una política de transparencia en el más amplio sentido de la palabra. Está muy bien que nos enseñen que hacen, pero da mucha credibilidad que además te expliquen como gestionan sus proyectos, desde el punto de vista del éxito y cómo gestionan el dinero que reciben, por que no podemos olvidar que TODOS los ingresos que recibe cualquier organización del Tercer Sector solo proviene, básicamente, de dos fuentes: los ingresos privados y las subvenciones.
Animo desde aquí a todas las organizaciones que operan en el Tercer Sector a que sean capaces de desarrollar completamente la política de rendición de cuentas. Ya verán cómo cuando lo hagan la percepción sobre ellas cambiará 180 grados.

«Con toda la que está cayendo» estoy convencido de que el gobierno catalán va a mirar con lupa todas las fundaciones que sea capaz de revisar, a través de los organismos competentes. Estoy convencido que «dicha caza de brujas», que espero que no sea así, va provocar que paguen justos por pecadores. Ya sabemos que en la vida siempre suele pasar esto, o si no deberemos acordaros cuando en el colegio nos castigaban a todos mientras no saliera el culpable o malhechor.
Me huele que esto va a seguir por el mismo camino y estoy convencido que detrás de ellos vendrá el Ministerio de Hacienda a pedir explicaciones a más de uno. La verdad es que el terreno ha estado abonado, pero siguiendo el principio fundamental del derecho, en cualquier país democrático del mundo, todos somos inocentes hasta que se demuestre la culpabilidad.
Creo que ha llegado la hora de reclamar a todas las entidades que conforman el tercer sector que se «pongan las pilas» en lo que a políticas de transparencia y rendición de cuentas. No basta con hacer lo que se hace, hay que re-pensar lo que hacemos y extremar todavía más las medidas a adoptar para conseguir ser una entidad excelente en todos los sentidos y transmitir a nuestros grupos de interés realmente lo que somos y cómo lo hacemos. Para ello sólo hay un camino: ponerse a trabajar y no dejarlo como algo secundario que no forme parte del ADN de la organización desde hoy mismo.