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Pasados los 100 días “de gracia” y después de la resaca borbónica debido a la abdicación del Rey de España el pasado mes de junio, se afronta una nueva situación monárquica en España, independientemente del debate político que no me interesa, sobre que debería hacer la Casa Real para reconstruir su reputación de marca en la actualidad.

Todo cambio provoca inquietud, eso lo sabemos, pero también genera una posible situación de riesgo o crisis, que si se gestiona correctamente puede producir un cambio de percepciones muy positivo. Creo la Casa Real debe aprovechar el inicio del nuevo reinado de Felipe VI para analizar y diagnosticar cual es la cultura interna en la organización y después construir todos los comportamientos necesarios alineados con esta nueva cultura. Si hemos de hacer caso del discurso del nuevo Rey es imperiosamente necesario que esa nueva cultura de marca se ancle sobre un concepto muy importante: la transparencia.

Transparencia no solo significa explicarlo que hace el Rey en su día a día, esto es comunicación. Transparencia es abrir las ventanas para que entre aire fresco, personas frescas e ideas nuevas que lleven a un cambio de rumbo que genere buenas percepciones en la opinión pública, que es diferente de la opinión publicada. Una primera manera de ser transparentes pasaría, por ejemplo, por conocer aquellos temas que más preocupan actualmente a la sociedad sobre la Casa Real y darles respuesta.

Ahí va el primer ejemplo práctico: conocer el presupuesto de la nueva Casa Real, ya que la crisis y los escándalos han forzado a tener unos comportamientos diferentes de los anteriores y sería un primer buen ejercicio de aire fresco para recuperar la reputación de marca perdida hasta ahora.

Es cierto que la recuperación de la reputación no se hace en dos días ni a golpe de talonario o de comunicación, pero podríamos aprender de lo que hacen otras monarquías europeas como en el artículo que publicó El País hace un par de meses.

Un largo camino empieza por un primer paso. A ver si con el cambio de Rey cambia la reputación de la marca Casa Real.


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A esta conclusión no he llegado yo. Lo han hecho un grupo de economistas de diferentes escuelas de negocios de los EE.UU. en base a un estudio sobre el “valor de la cultura empresarial”.

En dicho estudio han demostrado la relación que existe entre la honestidad y la ética que perciben los empleados de una compañía y los resultados económicos de la misma. El estudio, para que nadie pueda objetar diciendo que está basado en pequeñas o medianas empresas, se ha realizado entre las 500 empresas del ranking de S&P. También cogieron como base para hacer el estudio las 100 mejores empresas en las que trabajar que publica el “Great Place to Work Institute”.

La conclusión del estudio es contundente: a mayor percepción de los empleados sobre la ética y la honestidad de las empresas donde trabajan, mayores beneficios obtienen dichas marcas. Continue reading


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Nadie pone en entredicho o en duda que la confianza es uno de los elementos más apreciados por cualquier marca que quiera construir su reputación. Esta afirmación, común para todos los sectores del mercado, parece que no sirve para un sector con muy mala reputación: el sector político.

Acaba de conocerse la sexta edición de la Encuesta Social Europea realizada en 29 países comunitarios. Algunos resultados de la misma:

- La confianza de los españoles en la política está al nivel más bajo de los últimos 10 años

- Estamos a la cola de Europa en confianza

- Nivel de confianza en los dirigentes políticos: 1,91/10

- Nivel de confianza en los partidos políticos: 1,88/10 Continue reading


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El tiempo necesario para una buena construcción de reputación de una marca suele ser largo, ya que pasa por diversas fases previas. En cambio si lo que se quiere es destruir la reputación de una marca es un proceso muchísimo más rápido: solo hacen un grave error y 5 minutos.

A continuación expongo, en forma de decálogo, aquellos principios que deberían guiar a las marcas para trabajar el proceso de construcción de una buena reputación y para evitar una crisis de reputación:

1.- CRÉETELO:

No utilices la estrategia de construcción de reputación de marca como una operación de maquillaje o de marketing. Es un concepto que tiene que estar en el ADN de la marca y además es rentable, pero hay que creérselo

2.-TRANSPARENCIA

Intentar ocultar las crisis o las malas prácticas debajo de la alfombra no es rentable. Vivimos en una sociedad extremadamente informada y tenemos acceso ilimitado a toda la información que queramos, buena o mala

3.- NO ENGAÑES

“Se coge antes a un mentiroso que a un cojo”. Si intentas engañar a tus stakeholders te acabarán pasando factura Continue reading


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Aunque cueste creer y de asumir por parte del máximo ejecutivo de la compañía, hay que explicarle que el proceso de construcción o destrucción de la reputación de marca también pasa por el buen hacer, las buenas prácticas y demás características que pueda poseer dicho ejecutivo.

Tenemos ejemplos tanto en España como fuera de CEO’s que son muy conscientes del papel que juegan en la construcción de la reputación de su marca: Steve Jobs, Richard Branson o Bill Gates son algunos de los nombres internacionales que se nos pueden venir a la cabeza como referentes. En el caso español parece un poco más complicado, a bote pronto, de identificar algunos nombres ilustres de máximos directivos que sean capaces de ayudar a construir la reputación de su marca con su estilo. Tal vez en nuestro país se da la paradoja contraria: que tenemos algunos casos sonados de CEO’s que han sido capaces de cargarse la reputación de marca y el caso más reciente que me viene a la cabeza es el de Gerardo Díaz Ferrán, hasta diciembre 2010, presidente de la patronal española que se había hecho famosos en una reunión con los principales sindicatos por decir que “hacía falta trabajar más y cobrar menos”.

Pues bien acabamos de saber que el Sr. Díaz Ferran, que está en prisión desde diciembre 2011, ha sido inhabilitado durante 15 años y condenado a hacer frente a una deuda de 400 millones de euros que dejó junto a su socio ya fallecido, en el tema del touroperador turístico Viajes Marsans.

La verdad es que se hace difícil entender dicha situación ya que mientras se orquestaba la operación Marsans, el Sr. Díaz Ferrán seguía como máximo directivo de la patronal española.

Es un claro ejemplo, por desgracia, de cómo la reputación de marca se viene debajo de manera abrupta por las maneras de hacer y actuar del máximo directivo que está al frente de una marca.

Ojalá aprendamos de estos errores y no se vuelvan a repetir situaciones como estas y podamos ver a grandes CEO’s liderando el proceso de construcción de reputación de marca. Creo que vale la pena esforzarse para conseguirlo.