Con este titular tan atrayente he podido leer hace unos días, una información publicada por La Vanguardia, donde se decía que los obispos catalanes van a hacer un curso de formación en comunicación. Me parece una idea brillante, pero yo tenía entendido que los obispos eran buenos comunicadores ya que cada domingo tienen la posibilidad de comunicarse con sus fieles. Lo único que me pregunto es que por qué ahora, y no hace 1 año ó 2 años, es decir, un tiempo atrás, cuando todavía no se había puesto en tela de juicio la reputación de la iglesia católica por culpa de los posibles asuntos de pederastas.

En fin, que más vale tarde que nunca, y felicidades a los obispos por querer afrontar una nueva etapa ante la opinión pública.


Walter Mixa: Ese es el nombre de un obispo acusado de violento, pederasta y malversador que el Papa ha relevado. Según pudimos leer hace unos días en La Vanguardia, Benedicto XVI ha actuado fulminantemente para destitutir al obispo de Augsburgo (Alemania). En situaciones de crisis lo más difícil de todo es tomar decisiones, por eso se hace necesario que las organizaciones estén preparadas para afrontar posibles situaciones de riesgo y sobretodo como deben actuar desde el ámbito de comunicación, ya que durante un tiempo van a ser el foco de atención de los medios de comunicación. Como no podía ser menos, la decisión de destitución del Papa abrió todos los telediarios de medio mundo, ya que al ser la primera decisión que se tomaba sobre el asunto, se debía dar la cobertura informativa que el tema requería.
También el Vaticano, el estado independiente más rico del mundo, debería saber gestionar mejor su crisis de reputación.


En la edición de La Vanguardia de hace unos días salió un artículo también muy interesante sobre la situación actual de crisis reputacional que hay en la iglesia católica. En él, cinco religiosos de la iglesia católica creen que se deberían condenar los abusos sexuales y como dicen ellos mismos «deberíamos ser más humildes». En una situación de crisis reputacional, cualquier organización antes que nada, y después de haber hecho una investigación interna para aclarar los hechos, debería pedir disculpas por si por sus actuaciones, de mala o no mala fe, ha hecho daño a un tercero. Cuando los propios actores internos de la organización, en esta caso la iglesia católica, han dicho públicamente que se necesita más humildad, de alguna manera están reconociendo que esta gestión no se ha llevado d ela mejor manera.
desde aquí hemos de recordar que cuando eres el blanco de una corriente dopinión pública debes ante todo ser muy humilde en tus actuaciones ya que si no te pueden ver como una organización prepotente y eso, a la larga, se acaba pagando.