¿Un ejercicio de responsabilidad o una obligación del mercado?

Estas últimas semanas a raíz de la entrevista en un programa de Tele5 llamado La Noria dirigido por Jordi González a la madre de un presunto asesino de un caso que despertó mucho interés mediático en su momento y que ahora ha vuelto a la agenda periodística porque se está celebrando el juicio en Sevilla, se ha desatado una polémica desenfrenada.

A raíz de una iniciativa del periodista y bloguero Pablo Herreros, se pedía la retirada de los anunciantes de dicho programa de televisión. Una buena gestión delas herramientas de comunicación 2.0, hizo que dicha denuncia corriera como la pólvora en las redes sociales y de esta manera se presionara a los anunciantes, mediante el envío de cartas, para que retiraran los anuncios de dicho programa de televisión.

A raíz de los resultados obtenidos podríamos decir que la campaña ha sido un éxito: la iniciativa, según hemos podido saber, ha conseguido que el programa la Noria pierda 36 anunciantes (un 66% de reducción) y podría significar unas pérdidas aproximadas de 450.000€ (un spot cuesta en esa franja horaria entre 15 y 20.000€). Las marcas que han dejado de anunciarse son, entre otras, L’Oreal, El Corte Inglés, Campofrio, Bayer, Nestle, Banco Sabadell, Panrico, etc.

Hasta aquí, nada de extraño (ya lo hemos visto en otras ocasiones, en la sexta, por ejemplo): la presión popular a través de las redes sociales ha vuelto a demostrar que es posible la movilización contra algo o contra alguien.

Ahí va mi reflexión, que va un poco más allá:

¿Por qué las marcas, de verdad, han decidido retirar su publicidad?, ¿por un ejercicio de responsabilidad/ética?, o ¿por no ver afectada su reputación de marca y como consecuencia un posible castigo de los consumidores?. ¿Por qué no tomaron ellos la iniciativa de no publicitarse antes de la movilización 2.0?

Éstas son algunas de las preguntas que me hago y a las cuales no tengo respuesta, pero podemos decir que si una marca tuviera, y se lo creyera, una estrategia de gobierno corporativo o un programa ético “de verdad”, tal vez a la hora de planificar su comunicación publicitaria o su política de planificación de medios, tendría en cuenta aquellos espacios donde no debería anunciarse, muy a pesar de que eso le pudiera representar muchos grp’s o muchos índices de audiencia.

No sé si estas marcas que han retirado su publicidad del programa de Tele5 van a tomar algún tipo de medida interna para evitar que ocurran cosas como estas otra vez.

Me sabe mal decirlo pero creo que sean visto obligadas a tomar esta decisión por la presión popular y no por un convencimiento interno, que no esté vinculado a resultados o intereses económicos.

Es una pena, pero creo que esta situación se volverá a repetir y volveremos a hablar de ella dentro de un tiempo con un caso nuevo de otro programa de televisión.

Con un poco más de reflexión interna las marcas no cometerían errores de este tipo y no deberían sufrir por una crisis reputacional.


 

 

 

 

 

 

Hace bastante tiempo que estamos viendo en los medios de comunicación como el sector financiero está sumido en una grave crisis de reputación derivada de la situación económica global y también, por qué no decirlo, a las malas prácticas empresariales.

A raíz de un artículo publicado en El País y he querido profundizar un poco más en este tema de las cajas de ahorro y los “favores” que se han cobrado los ya ex directivos de las mismas: cajamadrid, caja de ahorros del mediterráneo (que ya le dediqué en su momento una reflexión específica), caixanova, caixagalicia y la caja inmaculada de Aragón. Todas ellas son entidades financieras que han sido intervenidas por el Banco de España o que han necesitado inyección de fondos públicos.

¿Es ético lo que han hecho sus ya ex directivos?, ¿se puede permitir que estas actuaciones queden impunes?, ¿qué pasaría si estos directivos hubieran trabajado en la empresa privada?, ¿cuál ha sido el papel del poder político durante la bonanza política dentro de las cajas?

Me sorprende mucho que durante mucho tiempo nos hubieran puesto como ejemplo de buena gestión y buenas prácticas empresariales a algunos de los directivos de estas cajas de ahorro.

¿Qué ha fallado aquí?, ¿disponían de códigos éticos estas empresas?, ¿tenían códigos de buen gobierno corporativo?. Espero y deseo que no dispusieran de ellos porque ello invalidaría algo que hace mucho tiempo que vengo diciendo: que algunas de estas herramientas hacen de “faro”, de “guía” de las marcas a la hora de seguir buenas prácticas empresariales y sigo pensando que son válidas y necesarias para guiar a las marcas, siempre y cuando no sea “papel mojado” y las marcas se lo crean, lo interioricen empezando por los máximos ejecutivos y directivos de la compañía.

Han fallado demasiados cosas en el sector financiero de nuestro país y como en cualquier situación de crisis reputacional lo más importante de todo es aprender de las lecciones y tomar las medidas necesarias para que dichas situaciones no se vuelvan a repetir.

Por último también reclamo un mayor eco de dichas situaciones por parte de los medios de comunicación que tienen una gran responsabilidad a la hora de denunciar malas prácticas empresariales y poner “toda la carne en el asador” para poder denunciar en el ágora pública esas malas prácticas  de “directivos que se creían por encima del bien y del mal”

Ojalá estas malas prácticas sean castigadas y sirvan como ejemplo para evitar otras situaciones iguales en el futuro. No nos olvidemos de que el dinero aportado a las cajas de ahorro para poderlas salvar proviene de todos aquellos que pagamos nuestros impuestos y también tenemos derecho a saber que se hace con ellos y que se castigue la malversación de los mismos.

 

 


Esta semana ha sido muy prolifera en declaraciones, sobretodo desde el ámbito político, para recuperar la confianza de los ciudadanos en ellos, después de tantos escándalos de corrupción que últimamente están ocupando la agenda mediática. Se ha hablado también de elaboración de códigos de buenas prácticas, pero por encima de todo hemos oído la palabra TRANSPARENCIA. Me alegro mucho de oír cosas como estas por parte de la clase política, ya que el mundo empresarial y organizacional lleva bastantes tiempo aplicando, con mayor o menor éxito, políticas de transparencia y buen gobierno. Ya va siendo hora que nuestros legisladores se apliquen aquellos conceptos que se reclaman a terceros y que dicho proyecto no quede en eso, en un proyecto y nada más.
Una ultima reflexión: ¿por que se ha de llegar a estos extremos para lanzar un plan anticorrupción?. Hace unos días lo reclamé y hoy lo vuelvo a reclamar (no será la última vez, por eso): la clase política, para recuperar esa confianza perdida, no debería empezar a tener algún curso de formación sobre ÉTICA?


El Presidente de la Generalitat de Catalunya, el Sr. José Montilla viendo el clima de crispación de los ciudadanos por la falta de reputación que está viviendo la clase política en Catalunya, ha decidido dirigirse a los militantes de su partido, el partido socialista catalán, para “levantar los ánimos de los suyos y para intervenir ante una situación de este tipo de una manera firme, contundente y rapidez, anunciando a la vez mano dura ante este tipo de situaciones que lo que hacen es alejar a la clase política de los ciudadanos. El Presidente Montilla afirma en sus declaraciones que “solo con victorias morales y éticas se pueden conseguir victorias electorales.
¿no es hora de recuperar un término como es el de la ÉTICA?