Para acabar este año 2011 y siendo consciente de que me puede “meter en un jardín”, hay un caso de crisis reputacional que ha copado y copa los medios de comunicación este último trimestre del año: el caso de Iñaki Urdangarín, yerno del Rey Juan Carlos I de España.

Este es un tema complicado que voy a intentar analizarlo de la forma más aséptica posible y analizando solo cómo puede afectar un caso de este tipo a la reputación personal.

Ahí va una reflexión:

¿Qué pasará si el Sr. Urdangarín fuera inocente de las acusaciones que hoy mismo se le hacen?. En nuestro país, como ha ocurrido con otros casos que he comentado anteriormente (la atleta Marta Domínguez o el exdirector general del FMI, Dominique Strauss Khan) tenemos tendencia a olvidar la presunción de inocencia que la ley nos ampara y protege en este sentido.

Siempre se abre un juicio paralelo mediático (o circo mediático, mejor dicho) que condiciona la reputación de la persona a la que se está juzgando “paralelamente”. Me da la sensación de que el caso Urdangarín ha seguido el mismo camino de siempre, en estos casos.

Bien es cierto que la semana pasada, la propia Casa Real que no es muy ágil en estos tema de comunicación, comunicó que la actitud y el comportamiento del Sr. Urdangarín en todo este asunto “no había sido muy ético” acorde con lo que se esperaba de él. Y por ello ha sido apartado de las actividades oficiales de la Casa Real Española.

Por lo visto hasta ahora, la reputación de un miembro de la familia real está en tela de juicio y esto es algo que no había ocurrido nunca durante la democracia en España. ¿Cómo se debe abordar un tema como éste?, ¿cómo se debe actuar?, ¿tienen definido un mapa de grupos de interés?, ¿cómo debe actuar la Casa Real?

Son muchas las dudas que me surgen ante este tipo de situaciones, pero por lo leído y visto hasta ahora la Casa Real era conocedora desde el año 2007 de este posible comportamiento irregular del Sr. Urdangarín, con lo cual deben haber tenido el tiempo suficiente para preparar una estrategia de reconstrucción de la reputación.

Nadie debería adelantar acontecimientos de lo que va a pasar con él, ya que no me parece de recibo hacerlo, aunque los indicios puedan indicar lo contrario.

ES una situación muy complicada la que debe estar viviendo ante estos hechos una institución como la Casa Real, pero creo que es una marca que tiene los suficientes recursos para poder afrontar con garantías de éxito una crisis reputacional como la que está viviendo.

Una de las “derivadas” o consecuencias de esta crisis reputacional, la Cara Real ha hecho público, por primera vez en su historia, el desglose de los gastos que tienen dicha institución. Es una buena manera de construir su reputación, si se quiere empezar por una verdadera política de transparencia. Valdría mucho la pena que la Casa Real siguiera por esta línea.

A modo de ejemplo he querido saber el interés que ha generado esta crisis reputacional en Google y éstos son los resultados

 

Sigo creyendo en la inocencia de las personas y más aún en la reputación de las personas, hasta que los hechos me demuestren lo contrario.

Espero que este caso no acabe como el de Marta Domínguez o Dominique Strauss Khan, entre otros.

 

Feliz año 2012 para todos

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

A veces sorprende leer noticias como estas: “Zara pagará 1,4 millones de € en Brasil tras las denuncias de esclavitud en proveedores”.

Según parece Inditex ha pactado con el Ministerio de Trabajo de Brasil una indemnización de 1,4 millones de € para “redimir” a la compañía por trabajar con proveedores que utilizan mano de obra “en condiciones análogas de esclavitud”, proveniente de talleres de fabricación en Bolivia y Perú.

Dicha indemnización servirá para iniciar unos programas de capacitación de personal en talleres de costura que han de dignificar la labor de los trabajadores del sector textil.

Es llamativo un tipo de noticia de este alcance en una empresa como Inditex, pero creo que tiene las 2 caras de una moneda: debe ser complicado para una empresa como Inditex “controlar” toda la cadena de producción de prendas de vestir con la cantidad de proveedores y subcontratas que utiliza para producir los millones de prendas que produce cada mes. Pero es igual de sorprendente que tipo de controles utiliza la compañía para poder controlar todo este tipo de producción. Me imaginaba que en la política de construcción de su reputación, Inditex utiliza y supervisa con un equipo de trabajo, la cadena de producción, pero por lo leído en esta noticia parece que no lo hacía con la suficiente energía o profundidad.

No tenemos que mirar mucho tiempo agrás para encontrarnos un caso similar que comportó muchos problemas a otra multinacional del textil, como fue el caso de Nike a finales de la década de los años ’90. Le costó mucho esfuerzo y dinero a Nike recuperar parte de su credibilidad y volver a generar confianza en el consumidor, después de los escándalos de trabajo infantil en el sudeste asiático.

Ha pasado tiempo desde entonces, pero creo que se debió aprender de esa lección para que Inditex no vuelva a caer en el mismo error. Creo que n cometerá dio error, pero Inditex debería profundizar mucho más en este tipo de aspectos de su reputación para no verse salpicada como se vio Nike hace unos años.

El proceso de construcción de la reputación es lento, muy lento, pero el proceso contrario, el de la destrucción de la reputación es extremadamente rápido.

Veremos como actúa una compañía como Inditex en este proceso de re-construcción de reputación y transparencia para solucionar este tema, cuando precisamente no es una compañía que se caracterice en especial por su transparencia en lo que a comunicación se refiere.

¿Será Inditex la Nike de finales de los años ’90? Solo está en sus manos evitarlo.

Esperaremos próximos acontecimientos.


 

 

 

 

 

 

 

Esta afirmación no es mía, sino del presidente español de Transparency International, el Sr. Antonio Garrigues Walker, un reputado y reconocido jurista español.

Esta frase la hizo servir en la presentación del estudio mundial sobre la corrupción de los países que cada año realiza Transparency International.

Del estudio de este año quiero destacar:

1.- Somalia como país más corrupto del mundo y Nueva Zelanda como el país menos corrupto del mundo

2.- Solo 49 de 183 países aprueban en transparencia de su sector público. Es decir, 2 de cada 3 países del mundo suspenden en términos de transparencia

3.- Los países de la eurozona con mayores problemas financieros son los que peor puntuación tienen

4.- Destacan las denuncias contra la corrupción tanto en las manifestaciones sociales en países desarrollados (movimiento 15M y demás) así como en las revueltas del norte de áfrica, la llamada primavera árabe

5.- España ocupa la posición nº 31 del ranking mundial, con una nota de 6,2.

Ante estos datos quiero reflexionar que la corrupción de los países no es una “entelequia” que nadie sabe o conoce quien es. Detrás de la corrupción de los países están sus dirigentes políticos que son los que deberían no permitir que aspectos como la corrupción se instalaran en su sociedad de la manera que lo han hecho.

¿Es posible atajar la corrupción del  sector público? Creo que sí, pero lo más necesario de todo es tener la voluntad para hacerlo y por lo que se deduce del estudio de Transparency International, me da la sensación de que muchas iniciativas gubernamentales para atajar esta lacra no se han tomado.

Creo sinceramente, y lo he repetido un montón de veces, de que una de las maneras para re-construir la reputación de la clase política en general es, intervenir con políticas públicas, destinadas a atajar de raíz e impedir cualquier tipo de corrupción o corruptela que pueda cometer la clase política.

Revisando de nuevo un estudio del CIS sobre la percepción de los españoles, vemos que los resultados que ofrece su informe coinciden con el resultado presentado por Transparency International, ya que según los españoles la corrupción creo que es el 3º problema que más nos inquieta después de la crisis económica y el paro.

Es para empezar a mirárselo YA de una vez por todas, sin en realidad la clase política quiere volver a recuperar la credibilidad y la confianza de los ciudadanos, es decir si quiere volver a reconstruir su reputación para evitar la llamada desafección de los ciudadanos versus su clase política.

Está en sus manos hacerlo y en las nuestras estar alertas para denunciar conductos corruptas.


 

 

 

Ya me extrañaba a mí que los casos de novacaixagalicia o de la caja de ahorros del mediterráneo fueran los últimos.

Estos días hemos leído que el presidente y el director general de Caixa Penedés han sido obligados a dimitir, es decir han sido cesados, por esconder junto a otros 2 exdirectivos, que contaban con un plan de jubilación de más de 20 millones de euros.

Para quien no lo sepa, Caixa Penedés junto con otras entidades financieras han sido obligadas a fusionarse (grupo BMN) y han recibido fondos públicos por casi 1.000 millones de euros para su restructuración. Me parece increíble que después de los casos vividos por caixanovagalicia y la CAM, que ya comenté en su momento, sigan apareciendo nuevos casos como estos.

Ahí van mis reflexiones:

¿Quién permite actuaciones como éstas dentro de un banco o caja de ahorros?

¿Cómo es que siguen apareciendo casos como éstos?

¿Por qué tengo la sensación de que se me queda una “cara de tonto” cuando veo estas malas prácticas?

¿No se supone que estos exdirectivos tenían una reputación “intachable” en el área geográfica del penedés?

Por lo que hemos podido saber por los medios de comunicación, parece ser que el consejo de administración de Caixa Penedés no tenía ni idea de esta situación: se hablaba de falta de transparencia y se enteraron por una información publicada en el diario La Vanguardia.

¿Qué métodos de control a los directivos tienen este tipo de entidades?

¿Cómo se pueden permitir este tipo de conductas?

¿Qué hubiera pasado si esta situación se da en la empresa privada?
El sector financiero, vuelvo a repetir una vez más, está tocando fondo en cuanto a credibilidad y confianza ante los ciudadanos. Es decir, su reputación está bajo mínimos y parece mentira que todavía se den situaciones de falta de ética y poca transparencia en el sector. Da la sensación de que el sector bancario se está hundiendo “y hay que robar todo lo posible” sin que nadie se entere.

Según hemos podido saber, el gobierno de la Generalitat de Cataluña quiere imponer una política de sueldos y remuneraciones máximas a las cajas de ahorros que reciben dinero público, es decir, dinero sacado de nuestros impuestos. Está bien que se haga eso, pero es muy triste tener que llegar a esta situación por irresponsabilidad de los directivos.

También el Banco de España ha dado de plazo (30 de noviembre) para que las cajas de ahorro entreguen la documentación detallada sobre el conjunto de remuneraciones de sus directivos (sueldos, dietas, planes de pensiones y blindajes).

A ver si estas medidas sirven para algo. Por cierto 2 últimas cuestiones:

1º.- el sueldo del director general era de 500.000€

2º.- ¿Van a devolver los 4 exdirectivos el plan de pensiones de millones de € por voluntad propia o se los reclamarán vía judicial?

Es una vergüenza y ojalá sea el último caso, aunque tengo poca esperanza en ellos. Así no se ayuda en nada a reconstruir la reputación del sector financiero español y es otra oportunidad de lección no aprendida.


 

 

 

 

 

 

 

 

He tenido la oportunidad de leer el cuaderno de conclusiones del primer foro de investigación y debate sobre la responsabilidad social de las empresas que ha editado la Fundación Luis Vives.

Recomiendo encarecidamente su lectura ya que me parece un documento muy interesante para conocer y descubrir nuevos enfoques sobre como las marcas pueden empezar a construir su reputación a través de la innovación social.

La empresa social o social entreprise, es un término definido en los años ’80 y ’90 por Bill Drayton, fundador de Ashuka, y lo entiendo como “el trabajo que desarrolla un emprendedor social que son personas que, reconociendo un problema social, usan principios y herramientas empresariales para crear, organizar y gestionar una iniciativa que genere cambios sociales”.

A raíz de este nuevo concepto que se está imponiendo en aquellas marcas que desean diferenciarse,  va más allá de la RSE (responsabilidad social empresarial) o mejor dicho es la evolución natural de la RSE y Alfred Vernis habla en el mismo informe de la innovación social que la define como “emerge de los propios interesados y a partir de las competencias claves de la empresa y de la generación de apoyos en el entorno, busca una combinación más eficaz, más eficiente y más sostenible de los recursos existentes para afrontar los retos sociales”.

Dicha reflexión me lleva a pensar que estamos ante un nuevo reto para las marcas a la hora de construir su reputación. Se ha demostrado, aunque en líneas generales siempre hay excepciones, de que la responsabilidad social empresarial no se ha desarrollado como en sus orígenes se había planteado o concebido, es decir, como una estrategia de las marcas para devolver a la sociedad parte de lo que la sociedad había dado a las marcas.

Creo que el concepto de empresa social puede realmente ser la evolución natural de la responsabilidad social empresarial en su esencia y no ser “una operación de maquillaje o del departamento de marketing” para construir la reputación de la marca ante sus stakeholders.

Una empresa social puede generar valor compartido (shared value) partiendo de oportunidades de negocio para las marcas y ver cómo puede, a la vez, ayudar a resolver una necesidad social. Para ello, el informe apunta tres estrategias para generar este valor compartido: repensar los productos o servicios, redefinir la cadena de valor y fortalecer clusters locales.

El informe apunta, en sus conclusiones, algunas ideas que creo que pueden ser la base de esta nueva estrategia de evolución de la responsabilidad social y que por fin consiga, realmente, ser uno de los pilares de la construcción de la reputación de las marcas en este siglo XXI.