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Ha pasado el tsunami pero las consecuencias del mismo siguen siendo visibles. Me refiero a la firma de wifi Gowex que hasta hace 2 meses era merecedora de tributos y reconocimientos y en estos momentos está en concurso de acreedores, sus acciones valen 0€, tiene proveedores que no cobrarán y su dueño ha tenido que pagar 600.000€ para eludir temporalmente la cárcel. Su auditor, en cambio, la desconocida empresa M&A ha ido a la cárcel.

Este es uno de los casos empresariales que más me ha impactado de los últimos años, ya que era una empresa poco conocida para la opinión pública pero que cotizaba en el mercado bursátil alternativo con un valor de 1.400 millones de €, que recibía reconocimientos empresariales y que se mostraba como un ejemplo a seguir. Continue reading


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Todos sabemos que el fútbol es el deporte rey por excelencia y por lo que parece es un sector social “intocable”, es decir, que cualquier circunstancia que se de en él no es importante o se debe minimizar por el bien del deporte. No se si el fútbol es un deporte o mejor deberíamos llamarlo directamente negocio, ya que está sujeto a pocas reglas por mucho que nos hagan creer lo contrario.

Quiero resaltar el tema del jugador de fútbol uruguayo Luis Suárez, que con su famoso mordisco en el pasado mundial de Brasil fue sancionado con 4 meses de inhabilitación deportiva más una multa de 85.000€. Pues bien esa sanción ha sido ratificada en agosto pero no ha impedido que el jugador haya sido fichado por el FC Barcelona por casi 90 millones de euros. Continue reading


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Por si algún despistado podía tenía alguna duda todavía las malas prácticas directivas pueden crear una crisis de reputación tanto a la marca como a sus directivos.
Este es el caso de la antigua marca de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, la CAM, marca que ya no existe y cuyos principales directivos han sido citados en la audiencia nacional por delitos contra la hacienda pública, falsedad documental y administración fraudulenta. De los 5 directivos, 2 de ellos han sido ingresados en prisión bajo una fianza de 1,5 millones de euros para el caso del ex director general, Roberto López Abad, que ya la ha depositado y solo ha pasado un par de noches entre rejas y de 400,000€ para otro exdirectivo.

Algunos directivos pueden creer que las malas prácticas empresariales pueden salir impunes, pero lo que es cierto es que la justicia va haciendo su trabajo, para desgranar cuales han sido las prácticas empresariales más habituales en un sector tan sensible como es el bancario y/o financiero, al cual se le acusa de ser en gran parte responsable de la actual situación de crisis económica y que no está teniendo sus mejores índices de reputación de marca. Continue reading


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Aunque cueste creer y de asumir por parte del máximo ejecutivo de la compañía, hay que explicarle que el proceso de construcción o destrucción de la reputación de marca también pasa por el buen hacer, las buenas prácticas y demás características que pueda poseer dicho ejecutivo.

Tenemos ejemplos tanto en España como fuera de CEO’s que son muy conscientes del papel que juegan en la construcción de la reputación de su marca: Steve Jobs, Richard Branson o Bill Gates son algunos de los nombres internacionales que se nos pueden venir a la cabeza como referentes. En el caso español parece un poco más complicado, a bote pronto, de identificar algunos nombres ilustres de máximos directivos que sean capaces de ayudar a construir la reputación de su marca con su estilo. Tal vez en nuestro país se da la paradoja contraria: que tenemos algunos casos sonados de CEO’s que han sido capaces de cargarse la reputación de marca y el caso más reciente que me viene a la cabeza es el de Gerardo Díaz Ferrán, hasta diciembre 2010, presidente de la patronal española que se había hecho famosos en una reunión con los principales sindicatos por decir que “hacía falta trabajar más y cobrar menos”.

Pues bien acabamos de saber que el Sr. Díaz Ferran, que está en prisión desde diciembre 2011, ha sido inhabilitado durante 15 años y condenado a hacer frente a una deuda de 400 millones de euros que dejó junto a su socio ya fallecido, en el tema del touroperador turístico Viajes Marsans.

La verdad es que se hace difícil entender dicha situación ya que mientras se orquestaba la operación Marsans, el Sr. Díaz Ferrán seguía como máximo directivo de la patronal española.

Es un claro ejemplo, por desgracia, de cómo la reputación de marca se viene debajo de manera abrupta por las maneras de hacer y actuar del máximo directivo que está al frente de una marca.

Ojalá aprendamos de estos errores y no se vuelvan a repetir situaciones como estas y podamos ver a grandes CEO’s liderando el proceso de construcción de reputación de marca. Creo que vale la pena esforzarse para conseguirlo.


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Se ha escrito mucho  sobre el mayor accidente laboral de la historia, el ocurrido en Bangla Desh que sesgó la vida de más de 1.000 personas. Ante este panorama me pregunto: ¿cuál es el papel que han de adoptar las marcas? Y sobretodo, ¿cuál es el papel que hemos de adoptar los ciudadanos o del consumidor?

Lo fácil sería decir que han fallado los mecanismos de control que los grandes fabricantes/distribuidores del mundo textil tenían establecidos en sus protocolos de responsabilidad social o en sus estrategias de reputación. Pero en esta ocasión quiero reflexionar sobre el papel que tenemos nosotros, los ciudadanos, como consumidores textiles de toda esta cadena.

Nos hemos acostumbrado a comprar ropa “low cost” con la excusa de que la moda cambia cada 15 días, es decir, que en los escaparates tenemos ropa diferente cada 15 días y ello nos obliga ser más consumistas y comprar mucho más. No voy a enjuiciar esta actitud, ya que cada uno de nosotros somos los suficientemente libres para hacer lo que queramos, pero me gustaría reflexionar sobre si los consumidores somos culpables también del mayor accidente laboral de la historia, ¿tenemos parte de culpa?

Me gustaría recordar de nuevo que los ciudadanos/consumidores también tenemos una reputación y que, al igual que las marcas, debemos gestionar nuestra reputación y construirla en base a las 3C’s: cultura, comportamientos y comunicación. Me quiero detener en la 2ª C, la del comportamiento: ¿tenemos un comportamiento correcto en el consumo textil?, ¿nos hemos preguntado por que la ropa “low cost” tienen  un precio tan bajo?, ¿son posibles los “chollos”?

Creo que podemos aportar nuestro granito de arena para que no vuelvan a producirse situaciones como estas y creo que la solución pasa por tener un consumo más responsable por nuestra parte. También es cierto que las marcas textiles deberán hacer una profunda reflexión sobre como recuperar la reputación pedida (tal vez produciendo menos y a precios más latos) aunque repito que no creo que deban ser los únicos en reflexionar. Nos toca hacerlo a nosotros también como ciudadanos y consumidores y reflexionar sobre si debo comprar ropa cada 15 días o por ejemplo, cada 30 días. Tal vez haciendo este ejercicio conseguimos “presionar” menos la producción.