Esta semana ha finalizado la 8ª legislatura desde la restauración de la democracia en España. Es hora de balances, informes finales, análisis del trabajo realizado, de despedidas, etc… Se han convocado elecciones generales para el próximo día 20 de noviembre de 2011 y por lo que dicen las encuestas parece que en España va a haber un cambio de color en el gobierno.

Antes de que se produzca ese previsible cambio de gobierno, me quiero quedar con algunas “perlas” que hemos visto antes de que se agotara esta legislatura.

Algunas de estas “perlas” es que se ha hecho público el patrimonio de los senadores españoles: independientemente de las cifras y ganancias de estos individuos (que ya aseguro que superan con creces el sueldo medio español) hay que recordar que el día que se hicieron públicos, la web del senado se colapsó debido al alto nivel de visitas, que me imagino que nadie supo predecir.

Hemos sabido también que los nuevos diputados (350 en total) que salgan elegidos el próximo día 20 de noviembre, aparte de sus sueldos altos, dietas, estancias y demás, dispondrán de u8n iphone, un ipad, tarjetas de taxi, de tren y de avión. Continue reading


 

 

 

 

 

 

 

 

Cada vez que leo el informe que publica el Centro de Investigaciones Sociológicas, se me ponen todavía más los pelos de punta.

Acabamos de conocer el último barómetro publicado, el correspondiente al mes de junio, que arroja, entre otros datos muy interesantes, los siguientes resultados:

– El 85,6% de los españoles ve la corrupción muy extendida en España.

– La clase política es EL 3er. PROBLEMA de los españoles (24,7%) por detrás del paro (82,6%) y la economía (47%)

– Las comunidades autónomas son las instituciones donde la corrupción es más extendida según los españoles (76%)

– Los focos de corrupción se dan en la concesión de obras públicas, la construcción y la concesión de subvenciones

– Los políticos son los más corruptos (86,6%), seguida de los empresarios (69,3%) y de los jueces (52,9%)

– El 61,2% prefieren a un político honrado aunque sea poco eficaz

– El 69,4% piensa que los políticos no se esfuerzan en perseguir la corrupción entre sus miembros

Lo que está claro es que nadie puede poner en duda la credibilidad del CIS y los datos que aporta que freo que son fiel reflejo de lo que piensan los ciudadanos en estos momentos. Este último informe, se realizó entre el 2 y el 9 de junio pasado, mediante 2.472 entrevistas, es decir máxima garantía de la institución y del método.

Ahí van algunas reflexiones:

1.- No sé dónde vamos a llegar, pero me sabe muy mal leer datos como éstos. Son demoledores

2.- Me da la sensación de que no “se mueve nada”. Es decir que el status quo ya le va bien a la clase política. Eso tal vez pudo ser la chispa que hizo saltar y encender el movimiento de los indignados del 15M

3.- Me apena mucho, como ciudadano, tener que aceptar estadísticas de percepción como éstas.

4.- No sé cuántas muestras más necesita o puede necesitar nuestra clase política para que reaccione ante indicadores como estos, ¿es que no son suficientes?, ¿tan difícil es poder reconducir el rumbo” y adaptarse a lo que la sociedad demanda?

5.- ¿por qué nuestra clase política sigue hablando de “desafección” de los ciudadanos?, ¿es que no leen el barómetro del CIS?

He avisado muchas veces ya de la necesidad urgente que tiene  la clase política en nuestro país para que pueda re-construir su reputación y ganarse de nuevo la credibilidad y la confianza de los ciudadanos.

Alguien podrá interpretar que, en tiempos de crisis, la opinión pública castiga a los políticos. Vale lo acepto, pero creo que en España todavía no se ha “castigado” a nuestros políticos, y también me pueden decir que no todos los políticos son iguales, vale lo acepto también.

El tiempo pasa y los movimientos se demuestran andando. A ver si empezamos ya a nadar.


 

 

 

 

 

 

 

 

Hace unos días escribí un post sobre la reputación de la clase política y la posibilidad de que se aprendiera algo de las consecuencias de sus actuaciones, después de las elecciones del pasado 22 de mayo.

En ese post comentaba el proceso de reflexión que debía hacer nuestra clase política para intentar minimizar la “desafección” que existe entre los ciudadanos y ellos. Sólo han pasado 3 semanas de eso y creo que vamos por camino contrario, en lugar de caminar por el camino correcto.

¿Por qué digo esto?. Por las últimas noticias que todos hemos podido ver y leer en los medios de comunicación en estos últimos días: “el partido popular quiere que los políticos respondan en los tribunales por su mala gestión económica” después de ver visto el caso del exprimer ministro de Islandia que ha sido llevado a juicio. Ya dije en su momento que no sabía si esta declaración respondía a una realidad o se aprovecha “que el Pisuerga pasa por Valladolid”.

Otra noticia: “La dimisión de 3 miembros del Tribunal Constitucional”. Por primera vez en la historia de la democracia de nuestro país se ha producido un hecho sin precedentes y lo que hemos podido leer solamente al respecto de esta noticia ha sido el reproche que se han hecho los 2 grandes partidos políticos, echándose las culpas uno al otro y dejando perplejos a la ciudadanía con sus ataques en lugar de asumir responsabilidades por no haber hecho bien las cosas y resolver desde hace tiempo esta grave crisis institucional del Tribunal Constitucional. Otro mal ejemplo de la falta de reputación de nuestra clase política ya que los ciudadanos reclaman acción y determinación para arreglar las cosas, más en los tiempos actuales de crisis económica tan grave que tenemos encima.

El tercer ejemplo de mala construcción de la reputación política han sido los hechos que se han vivido ante el Parlamento de Catalunya en el día de ayer. No soy nadie para valorar los hechos ya que no dispongo de toda la información necesaria de todas las partes para formarme una opinión al respecto, pero si me ha llamado mucho la atención de todas las declaraciones que he podido ver, oír y escuchar de que ningún político se haya preguntado en voz alta y reflexionara sobre cómo se ha llegado a una situación tan desesperante como la que se ha vivido en nuestro país desde que retornó la democracia.

Es una pena, de nuevo, la oportunidad perdida por parte de nuestra clase política para recuperar su reputación ante los ciudadanos. Son ya muchas oportunidades perdidas y creo que lo ocurrido ante el Parlamento de Catalunya, o ante el Parlamento de Galicia o lo ocurrido al líder de Izquierda Unida no es más que la punta del iceberg por mucho que nos intenten “vender” de otra manera.

Se debe actuar rápido y claro para recuperar en la sociedad la reputación de nuestra clase política, pero no tengo claro que ellos tengan la clara voluntad e intención de hacerlo y llevarlo a cabo.

“El movimiento se demuestra andando”

 


 

 

 

 

 

Ya ha terminado la campaña electoral y también se han celebrado las elecciones locales y autonómicas. Ya ha dejado de funcionar y sacar humo los tweets de nuestros políticos, ya no recibo más propaganda política en mi buzón de casa, ya no veo anuncios políticos en los medios de comunicación, aun veo banderolas colgadas en las calles y alguna valla publicitaria con eslóganes políticos, pero seguro que serán retirados en breve.

Ahora toca hacer análisis. Unos han ganado, otros han perdido  (empieza a introducirse la “cultura” del reconocimiento de unas elecciones entre los políticos, ¡¡ya era hora!!?, unos han presentado su dimisión por malos resultados, otros ya están haciendo aquello de “donde dije digo, digo Diego”, otros analizan con quien van a pactar (aunque hace 3 días decían todo lo contrario), otros ya están estudiando que van a hacer como oposición, etcétera y etcétera …..

Lo que todavía no he escuchado por ejemplo es una reflexión de la clase política de por qué en 10 años se ha duplicado el voto en blanco, de por qué solo ha votado algo más del 50% de la población, de por qué ha crecido en estas elecciones un 300% el voto nulo, de por qué están acampados en la puerta del sol de Madrid y en la plaza Catalunya de Barcelona muchísimas personas que reclaman democracia ya, ….

Creo que nuestra clase política sigue bastante alejada de la realidad de nuestra sociedad. Llevamos 35 años de democracia en España y siempre he oído hablar a la clase política de que tienen que reflexionar para evitar la “desafección” de los ciudadanos.

Me da la sensación de que reflexionan poco o durante muy corto período de tiempo porque estamos viendo las mismas declaraciones de nuestros políticos elecciones tras elecciones y la desafección sigue siendo mayor que antes.

¿Qué debe pasar o debe ocurrir para que la clase política corrija esta desafección?. Creo que solo hay una respuesta: que empiecen a RE-CONSTRUIR la reputación de la clase política en general.

¿Y cómo se puede hacer?: si quieren es muy fácil: durante 3 años, 11 meses y 15 días, es decir fuera de la campaña electoral, que destaquen por sus buenas prácticas, que apliquen con ejemplo con elementos de transparencias, que exijan dirigir las instituciones con políticas de buen gobierno, que sean capaces de rendir cuentas a la sociedad  (y no solo me refiero a la parte económica),…

Todo ello se debe aglutinar en una nueva cultura política y con unos comportamientos diferentes y después ya nos lo explicarán y comunicaran a los ciudadanos, pero deben hacer este esfuerzo de cambio cultural y demostrar a los ciudadanos que esta “desafección” se puede minimizar.

Creo que aún están a tiempo parar poder corregir errores del pasado y del presente, y creo que las redes sociales pueden ser sus grandes aliados como instrumentos de comunicación, pero SOBRETODO deben tener las ganas de hacerlo.

No quiero incluir a TODA la clase política dentro de este saco, ya que seguro que después de este post saldrán voces diciendo que todos no son iguales. Es cierto, no todos son iguales, pero el esfuerzo de construcción de la reputación de la clase política depende de todo ellos.

 


 

 

 

 

 

 

En las 2 últimas semanas se ha levantado bastante “polvareda” por la falta de “ética” de algunos miembros del parlamento europeo. Además tenemos que sumarle el tema de los viajes en primera clase, que no voy a comentar.

Creo que actitudes como las que reflejan estos días los medios de comunicación ayudan muy poco a construir la reputación de la clase política. Volvemos a caer en la famosa frase que siempre dicen nuestros políticos: la “desafección” de los ciudadanos hacia la política. Yo creo, como ya he expresado alguna que otra vez, que lo que existe no es desafección política, lo que verdaderamente existe es desafección a los partidos políticos, y eso los políticos no lo entienden o no lo quieren entender

La reputación de la clase política se la tienen que construir ellos solitos y a través de sus actuaciones somos los ciudadanos los que nos construimos la imagen sobre ellos.

La verdad es que leyendo el artículo publicado en La Vanguardia me sorprende que ahora, después de los últimos escándalos, la Eurocámara quiere revisar su código ético interno para hacerlo más estricto. Me parece increíble, por ejemplo, que un eurodiputado pueda tener un 2º empleo. Según la normativa actual del Parlamento Europeo “no hay normas” por las que un eurodiputado gane dinero con otros empleos, como por ejemplo siendo abogado que tienen su propio bufete o trabajando como directivo de una compañía. ¡Es alucinante! Ahora cuando se ha visto las orejas del lobo, el parlamento europeo quiere reestructurar su código ético interno.

Ya sé que más vale tarde que nunca, pero da una sensación de “choriceo” y “mangoneo” con patente de corso que es difícilmente justificable ante los ciudadanos, y más con la situación de crisis galopante que estamos viviendo.

Por cierto, también se critica la función de los lobbyes pero éstos han existido, existen y existirán de por vida para defender los intereses empresariales ante cualquier poder legislativo del mundo.

Otra cosa es cómo o hacen, pero no es tema de este post.