Esta semana ha sido muy prolifera en declaraciones, sobretodo desde el ámbito político, para recuperar la confianza de los ciudadanos en ellos, después de tantos escándalos de corrupción que últimamente están ocupando la agenda mediática. Se ha hablado también de elaboración de códigos de buenas prácticas, pero por encima de todo hemos oído la palabra TRANSPARENCIA. Me alegro mucho de oír cosas como estas por parte de la clase política, ya que el mundo empresarial y organizacional lleva bastantes tiempo aplicando, con mayor o menor éxito, políticas de transparencia y buen gobierno. Ya va siendo hora que nuestros legisladores se apliquen aquellos conceptos que se reclaman a terceros y que dicho proyecto no quede en eso, en un proyecto y nada más.
Una ultima reflexión: ¿por que se ha de llegar a estos extremos para lanzar un plan anticorrupción?. Hace unos días lo reclamé y hoy lo vuelvo a reclamar (no será la última vez, por eso): la clase política, para recuperar esa confianza perdida, no debería empezar a tener algún curso de formación sobre ÉTICA?


Fuente de la foto: El Mundo 06_11_2009

Ayer se pudo ver en diferentes medios de comunicación la manifestación de 7.000 vecinos de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) para protestar contra los “políticos corruptos”. Pedían 3 cosas: la disolución del gobierno municipal, la paralización de todos los proyectos urbanísticos y lo mejor de todo, bajo mi punto de vista, que se hagan públicos los bienes de todas las personas que accedan a un cargo municipal. Parece que una de las claves de la construcción de la reputación, en este caso de la vida política, no es está cumpliendo: TRANSPARENCIA.

Estamos inmersos, durante los últimos meses, aunque parece que en los últimos días hay más presión todavía, en una especie de tsunami de casos de presunta corrupción donde está implicada alguna parte de la clase política (vaya por delante la presunción de inocencia de todos los imputados). Ayer, el Presidente de la Generalitat de Catalunya hizo una declaración en el Parlamento de Catalunya explicando a la sociedad en general “que no todos somos iguales”. Últimante estoy escuchando y leyendo a voces importante que reclaman una regeneración de la clase política para conseguir recuperar la reputación que éstos habían llegado a tener, es decir, volver a conseguir la confianza de los ciudadanos.
¿Qué pasaría si hubiera alguna contienda electoral a la vuelta de la esquina?, ¿cómo reacionarían los ciudadanos ante la falta de reputación de algunos de nuestros políticos?, ¿castigarían los “consumidores” a los políticos igual que castigan a una marca cuando dejan de creer en ella por una falta de reputación provocada por unas malas prácticas?
En fin, preguntas a las cuales no tengo respuestas¡¡¡