Fuente de la foto: El Mundo 06_11_2009

Ayer se pudo ver en diferentes medios de comunicación la manifestación de 7.000 vecinos de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) para protestar contra los “políticos corruptos”. Pedían 3 cosas: la disolución del gobierno municipal, la paralización de todos los proyectos urbanísticos y lo mejor de todo, bajo mi punto de vista, que se hagan públicos los bienes de todas las personas que accedan a un cargo municipal. Parece que una de las claves de la construcción de la reputación, en este caso de la vida política, no es está cumpliendo: TRANSPARENCIA.

El pasado domingo 1 de noviembre pude leer en La Vanguardia un artículo muy interesante sobre Bernard Madoof, uno de los mayores estafadores de “guante blanco” que ha habido en la historia, ya que el fraude urdido asciendo a unos 65.000 millones de dólares. Según se cita en el titular del artículo publicado “Madoff cree que no descubrieron su estafa por la cortina de su prestigio”. Parece ser que no le descubrieron antes por que su fama “deslumbraba a los examinadores”. Lo dejo como ejemplo de cómo una reputación de un ser bastante importante puede ayudarle, en este caso, a que se haya tardado mucho en descubrir el fraude millonario cometido por sus prácticas empresariales. Pero podemos estar traqnuilos, a éste lo cogieron, y le han caído 150 años de cárcel, aunque veremos cuanto tiempo se pasa dentro. A ver si sirve de ejemplo.

Estamos inmersos, durante los últimos meses, aunque parece que en los últimos días hay más presión todavía, en una especie de tsunami de casos de presunta corrupción donde está implicada alguna parte de la clase política (vaya por delante la presunción de inocencia de todos los imputados). Ayer, el Presidente de la Generalitat de Catalunya hizo una declaración en el Parlamento de Catalunya explicando a la sociedad en general “que no todos somos iguales”. Últimante estoy escuchando y leyendo a voces importante que reclaman una regeneración de la clase política para conseguir recuperar la reputación que éstos habían llegado a tener, es decir, volver a conseguir la confianza de los ciudadanos.
¿Qué pasaría si hubiera alguna contienda electoral a la vuelta de la esquina?, ¿cómo reacionarían los ciudadanos ante la falta de reputación de algunos de nuestros políticos?, ¿castigarían los “consumidores” a los políticos igual que castigan a una marca cuando dejan de creer en ella por una falta de reputación provocada por unas malas prácticas?
En fin, preguntas a las cuales no tengo respuestas¡¡¡