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Por si alguien le quedaba algún atisbo de duda, las malas prácticas empresariales pueden llegar a acabar con una marca. No es el primer caso, ni tampoco será el último, pero una vez más se demuestra que las malas prácticas empresariales o directivas pueden acabar con una marca. En este caso hablamos de Ausbanc y del sindicato de Manos Limpias.

Como siempre, desde este espacio no se va a juzgar a nadie ya que en nuestro país, el estado de derecho nos reconoce a todos la presunción de inocencia, así que este no es el foro adecuado para ello. Pero si es un foro para evaluar como una marca puede destruir su reputación en tan solo 5 minutos.

Otra reflexión que quería insistir es la que, para llevar a cabo malas prácticas empresariales, suele “emanar” o venir de la alta dirección de la compañía, y es ahí donde me doy cuenta de la necesidad de fortalecer el llamado gobierno corporativo, que debe estar incrustado en la cultura de la compañía para que, posteriormente, los comportamientos que se deriven de esa cultura organizacional, no dejen ningún “cabo suelto” que permita a los integrantes de una organización ejercer malas prácticas como hemos podido ver en el caso de Ausbanc y de Manos Limpias, que todo parece indicar que van a ser dos marcas que a corto o medio plazo pueden llegar a desaparecer. Es decir, que un grado de reputación tan débil hace que una situación de riesgo reputacional, derivado de unas malas prácticas, se las pueda llevar por delante.

Una vez más, para construir una sólida reputación de marca es necesario definir el gobierno corporativo que ha de emanar de la cultura de la compañía.


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