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Estamos viendo en los últimos casos de multas en los EE.UU a compañías del sector financiero (Bank of America, JP Morgan o Citigroup) que la búsqueda por maximizar los beneficios de las compañías suele llevar a sus respectivos directivos a ejercer malas prácticas empresariales que, en muchas ocasiones, han acarreado problemas graves de reputación y también graves problemas económicos.

En este caso le ha “tocado el turno” a una de las 3 grandes agencias de calificación del mundo: Standard & Poors. La compañía ha preferido pactar con el Gobierno americano una multa de 1.3000 millones de euros a cambio de zanjar todas las acusaciones abiertas contra ellos por manipulación de valores financieros que en el año 2007 llevaron al inicio de la crisis financiera en los EE.UU.

!!!No vale todo en el mercado¡¡¡ Eso es lo que ha venido a decir el Departamento de Justicia al imponer la mayor multa que se ha impuesto a una agencia de calificación por manipulación de hipotecas.

Una vez más se puede comprobar que las malas prácticas empresariales conllevan graves problemas de reputación para la marca, de difícil solución a corto plazo y sobre todo conllevan costes financieros en forma de multas.

Es otro lamentable ejemplo de cómo el sector financiero no está re-construyendo su reputación de la mejor manera posible, ya que sólo en los EE.UU las multas impuestas al sector financiero en los últimos años ascienden a casi 100.000 millones de $. Son cifras que deberían hacer reflexionar a sus directivos si las malas prácticas y la consecución de grandes beneficios ayudan a construir buena reputación de la marca y por ende del sector en el que opera.


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