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Algunos datos para empezar:

– El 84,2% de los catalanes se declara poco o nada satisfecho con el actual nivel de democracia

– El 80% de los catalanes considera que los políticos solo buscan su propio beneficio

– El 43,5% de los catalanes cree que ningún partido político tiene capacidad para dar soluciones a los problemas más importantes

– España ha mostrado un claro descenso en el Índice de percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional 2013, dado que en 2012 había obtenido una puntuación de 65, y el puesto número 30 entre los 176 países analizados, y en el último IPC obtiene una puntuación de 59 (6 puntos inferior) y ha descendido 10 puestos en el citado Índice, quedándose en el puesto número 40 del ranking global.

¿Cuáles han sido las reflexiones o respuestas de la clase política ante estos datos que hemos conocido estos últimos días? Que yo sepa, ninguna.

Estos datos que se acaban de dar a conocer en el barómetro publicado por el Centro de Estudios de Opinión de Catalunya y también publicados por Transparency International creo que serían válidos igualmente si la muestra hubiera sido en toda España.

Sigue bajando en picado la confianza de los ciudadanos en nuestra clase política. Sigue bajando en picado la reputación de la clase política.

¿Cuántos peores resultados han de llegar para que reaccionen?, ¿es suficiente la ley de transparencia para enmendar este desaguisado?

Parece mentira que nuestra clase política siga preguntándose el porqué de la desafección de los ciudadanos versus la clase política y lo que se debería hacer para enmendar estas diferencias.

¿Qué espera nuestra clase política para reaccionar y revertir esta situación de crisis reputacional?, ¿es solo la situación de crisis económica la que genera resultados como éstos?, ¿qué esperamos los ciudadanos para reclamar más a nuestra clase política?

En fin, preguntas otra vez la mayoría de ellas sin respuestas, pero que provocan que la crisis de reputación que vienen viviendo nuestra clase política en los últimos años cada vez sea mayor según se publican los barómetros de opinión. Aunque como siempre una cosa es la opinión pública y la otra es la opinión publicada.


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