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Volvemos a conocer estos días la enésima guerra entre Samsung y Apple, que en este caso ha supuesto una nueva multa por valor de 290 millones de dólares para la compañía coreana. El motivo de esta multa vuelve a ser la guerra comercial entre estas 2 grandes players mundiales sobre el tema de las patentes y los plagios de tecnología que siguen librando en los tribunales de varios países. Y parece que no tienen fin, ya que desde el año 2011 acumulan más de 50 demandas.

No se hasta que punto es bueno para la construcción de la reputación de una marca estar varias veces al año en el punto de mira mediático con sentencias como éstas. Esta última, de 290 millones de dólares se debe sumar a una sentencia anterior de 600 millones de dólares más, cuando en agosto del 2012 ya condenaron a Samsung a pagar también 1.050 millones de dólares aunque posteriormente una juez lo rebajó a 600 millones de dólares.

Es un cúmulo de errores o de despropósitos el estar permanentemente en los tribunales, aunque se pueda justificar que es para defender sus intereses comerciales y poder demostrar quien es culpable de todo.

Considero que este flujo no es bueno para la reputación de Samsung ni tampoco para la de Apple, aunque sea en menor medida.

Como siempre, y una vez más se vuelve a poner de manifiesto la importancia que tiene para la construcción de la reputación de una marca que estén alineados la cultura de la empresa, con sus comportamientos y posteriormente con su comunicación. Las crisis de reputación de marca rara vez se generan sin un por qué, sin ningún problema creado internamente por una marca. ¿No sería mejor preguntarse que hemos hecho mal y tomar luego todas las medidas para no cometer esos errores?

Es una pena invertir tanto en comunicación de marca, cuando luego vemos como los comportamientos que tienen los directivos de esa marca hacen que se sufra una crisis de reputación que en el caso de Samsung además se repite bastante en el tiempo, por lo menos durante los 2 últimos años.


One Comment

  1. Carlos
    Posted 7 diciembre, 2013 at 19:09 | Permalink

    Las demandas son una consecuencia de un hecho necesario. La propiedad industrial es un activo que defienden muy bien.

    Creo que siendo ambas las que dominan el mercado actualmente, pueden permitirse demandarse. La imagen de marca es el boca a boca, la calidad y el deseo.

    Pesa más que cometan un fallo con sus productos que sus peleas conyugales. Saludos

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