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Se ha conocido el resultado del juicio en Francia contra el fundador de la empresa de implantes mamarios defectuosos PIP: 4 años de cárcel para el, inhabilitación profesional de por vida, multa de 75.000€ así como condenados a penas de 18 meses a 4 años de prisión a otros cuatro altos directivos.

PIP se convirtió en el 4º fabricante mundial de implantes mamarios y se calcula que sus implantes los usan 300.000 mujeres en todo el mundo. Según el fallo del tribunal queda demostrado que la empresa estableció un proceso para engañar a las autoridades sanitarias francesas y fabricarlas con un gel no homologado derivado de una silicona industrial.

De nuevo nos encontramos con un caso de crisis de reputación provocado por la mala calidad de un producto. Parece increíble que en el siglo XXI se puedan dar situaciones de este tipo, pero es que en este caso concreto de PIP no fue un fallo de producto ocasional sino que era una estrategia definida y planificada por la empresa, usando productos de baja calidad. Sorprende también que ni las autoridades sanitarias francesas, ni los propios médicos que las implantaban ni la propia compañía certificadora, la empresa alemana TUV que ha sido juzgada por este mismo caso y declarada culpable, no fueran capaces de detectar y recomendar a tiempo que se denunciara a esta empresa y se recomendara el no utilizar sus prótesis mamarias.

Creo que un claro ejemplo de como han fallado todos los controles sanitarios y de calidad, no se si por falta de recursos o por falta de interés, pero lo que está claro es que se vuelve a demostrar que el ciudadano/consumidor suele ser el más vulnerable cuando una marca actúa sin ningún tipo de escrúpulos y sufre una crisis de reputación por malas prácticas.

Veremos ahora como reaccionan los competidores de PIP, para ganarse la confianza y recuperar la reputación de un sector tan sensible como es el sanitario, cuyas clientas pueden pensar que sus implantes son también de baja calidad.

De nuevo se pone en valor la relación clara entre la reputación de marca y la gestión de los directivos que en este caso hemos visto que desde el inicio hicieron las cosas mal para maximizar sus beneficios. Parece que hubo mala fe desde el principio. Resultado final: cierre de la empresa, más juicios pendientes y el fundador y 5 directivos a la cárcel.

Es para pensárselo.


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