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Normalmente cuando surge una crisis de reputación se suele focalizar en el interés de la compañía o de la marca para saber qué ha pasado y por qué ha pasado.

Pasado el tiempo no podemos olvidar que la crisis ha desaparecido, ya que aparecen nuevos escenarios o nuevos actores derivados de las investigaciones realizadas o por las administraciones públicas o por instancias judiciales, las cuales también pueden afectar a la reputación de la marca.

Es el caso de la empresa BDO Auditores, que eran la compañía seleccionada y encargada de realizar la auditoria de cuentas de la marca y que ha sido imputada por la Audiencia Nacional por un presunto delito de falseamiento de información económica-financiera. Recordemos que el pasado mes de abril la compañía Pescanova presentó quiebra técnica con un agujero de más de 900 millones de euros y una deuda superior a los 3.000 millones de euros.

La compañía auditora se ha defendido diciendo que no era conocedora ni participe de las irregularidades de Pescanova y que se presentará ante el juez para defender su honorabilidad y sus buenas prácticas.

Desconozco como acabará toda esta situación pero lo que está claro es que no será ni el primer ni el último caso de este tipo, ya que solo hace recordar una década más o menos como una compañía como Artur Andersen desapareció por la crisis generada por un cliente suyo, la eléctrica Enron, aunque el caso de Pescanova y BDO Auditores no se parezca en nada.

Lo que está claro de una situación como esta, es que se pone en tela de juicio la reputación de BDO Auditores y que está debería dar explicaciones a sus grupos de interés más prioritarios (empleados, clientes, etc.) para recuperar credibilidad y analizar internamente si han existido fallos de gestión que han hecho que se llegue a una situación como ésta, para que no se vuelva a repetir y sean capaces de recuperar cuanto antes la confianza y la reputación de su marca.

Como durante muchos años decía el claim de la marca Pescanova: “Lo bueno sale bien”, podemos decir que NO siempre.


One Comment

  1. Gregorio Rivas
    Posted 25 Octubre, 2013 at 20:51 | Permalink

    Cierto. Ante una crisis en la reputación de una marca, esa marca ha de dar explicaciones convincentes a sus públicos relacionados si quiere capear la tempestad, porque a veces el factor económico no permite esperar al olvido porque tiende apermanecer.

    Un caso añadido a los acertados ejemplos que expones: Gillete. La empresa producía en Andalucía y recibía subvenciones por ello. Cuando la subvención cumplió (nunca son para siempre) Gillete se llevó su factoría a… ¿Polonia? La imagen de marca incorporó automáticamente factores negativos en España, lo que volvió más débil su oferta frente a la de sus competidores (marcas blancas incluidas). Esa imagen débil continúa existiendo y se materializa en el varios rechazos iniciales… ofertas incluidas. ¿Quién asesinó la venta aunque la empresa siga viva?

    Otro caso podría ser el de Bankia. Su imagen hoy está cargada de componentes negativos graves, que son comentados en los medios de comunicación día tras día. En una entrevista de prensa, su presidente actual afirma que la entidad no tiene por qué pedir perdón a nadie, solo admitir errores. ¿Continúa el asesinato de la venta con afirmaciones de este tipo? Veremos cuanto tiempo pasa antes de que la crisis en la reputación de Bankia pase si se incorporan factores negativos como la soberbia.

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