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El sector financiero español ha sido uno de los actores más importantes que han tenido que ver con la actual situación de crisis que tenemos encima. Lo cierto es que si de una manera individual vamos analizando los datos, puede parecernos casos aislados, pero leyendo el artículo publicado en El País me di cuenta de la situación actual de la merecida reputación que tienen el sector bancario en nuestro país: “La justicia española está investigando a 9 entidades financieras y hay 90 directivos imputados”.

Las entidades financieras investigadas son Bankia, Caja Madrid, Banca Cívica, CAM, Banco de Valencia, Caixa Penedés, Caja Castilla La Mancha y Eurobank y han recibido casi 38.000 millones de euros de nuestros impuestos, cantidad que supera a todos los recortes que el Gobierno ha tenido que hacer.

Siempre he defendido que el proceso de construcción de reputación de una marca pasa por la correcta gestión de la cultura organizacional, los comportamientos que se llevan a cabo y por último por la comunicación de marca. Pues bien, parece  que los comportamientos de los directivos bancarios no han sido muy ejemplares que digamos aunque tal vez dichos comportamientos venían provocados por una cultura organizacional que permitía ese tipo de malas prácticas.

Lo cierto de todo esto es que no sabemos si va a existir algún tipo de castigo ejemplar para esa clase directiva de estas 9 entidades financieras. Ese desconocimiento de lo que les puede pasar es lo que hace creer en las personas esa falta de credibilidad y de confianza en la justicia que parece que los “poderosos” son intocables, que los que han hecho salvajadas de guante blanco no salen perjudicados y se va a su casa “de rositas”, mientras que si es pequeño y desconocido seguro que no será “intocable”.

Alguien puede argumentar que sólo fueron errores de gestión  que vinieron provocados por la situación del mercado, pero me sorprende que “errores de gestión” dejen un agujero de casi 38.000 millones de euros que tenemos que pagar entre todos.

Lo de la solidaridad creo que tienen un límite

A mi entender le será muy difícil al sector bancario recuperar algún grado de credibilidad que le permita generar una mejor reputación ya que las “heridas” que ha provocado ante particulares y pyme’s son demasiado grandes como para poder creer que lo pueden hacer diferente.

Una vez más se demuestra que el proceso de construcción de reputación de una marca no solo pasa por la comunicación, sino que cada vez adquiere más importancia la correcta gestión de la cultura organizacional así como los comportamientos que llevan a cabo. Una vez bien hechas ambas cosas, nos podemos dedicar a comunicar los valores.

Lo que me temo también es que pocos gestos hará el sector bancario para mejorar su reputación mientras “no muevan ficha” de verdad y nos convezcan a los ciudadanos con otras nuevas maneras de hacer, que si creo que son posibles.


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