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¿Quién ponía en duda el valor que tienen una marca blanca?, ¿quién decía que no puede ser muy conocida una marca blanca?, ¿qué pasa en el mercado cuando desaparece la marca blanca líder?, ¿puede tener reputación una marca blanca?.

Éstas son algunas de las preguntas que me estoy haciendo desde que conocimos la noticia insólita de la dimisión, o como se le quiera llamar, del líder de la iglesia católica, el papa Benedicto XVI. Para ser sincero me he quedado estupefacto ante los hechos, me imagino que al igual que los muchos “consumidores” al conocer la desaparición de la marca blanca más conocida del mundo.

En algunos sectores, como en el caso de las ideologías, se `puede dar el caso de que el “fabricante” puede ser capaz de eliminar o mejor dicho prescindir de su marca más conocida, que no significa que sea la más reputada, con motivos tales como desgaste, ciclo de vida muy maduro o poco fashion o con poco engagement o cualquier otro motivo y dejar huérfanos a sus consumidores. Lo más importante e inmediato que se debe hacer es poner en circulación otra marca sustitutiva para no perder ningún consumidor que se pudiera marchar a la competencia o dejar de comprar ese producto. Estamos en una época que es fundamental no perder clientes y creo que ninguna marca se lo puede perder.

Lo necesario será saber si la nueva marca blanca tienen tanto impacto en el mercado como la anterior, pero en el caso que nos ocupa no me cabe ninguna duda de que en este caso será capaz de construir la imagen y por ende generar una alta reputación a la nueva marca blanca que dentro de unos días lanzarán al mercado.

No olvidemos una vez más que sólo con comunicación no se puede construir la reputación de una marca, aunque sea una marca blanca. Hace falta gestionar la cultura de esa marca y los comportamientos de esa marca.

En el caso de la marca blanca que estoy tratando aquí les hará falta trabajar estos 2 últimos conceptos, ya que deben corregir aspectos culturales y de comportamientos que con la última marca blanca que han retirado del mercado, parece que no ha funcionado todo lo bien que se esperaba.

Para todos los lectores: todo parecido con la realidad es pura coincidencia y este relato no está basado en hechos reales.

 

 


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