Desde hace unos meses está encima de la mesa del sector bancario la solución o no de un problema generado durante esta crisis actual: las participaciones preferentes.

Como se nos ha ido explicando, este producto financiero “fue vendido” por las oficinas bancarias, es decir por personas de dichas entidades, a pequeños ahorradores que, en su mayoría, no tenían ni idea de lo que estaban comprando y estos ahorradores se fiaban de una persona “de confianza” de la oficina bancaria que se lo ofrecía.

De este desaguisado financiero no se salva casi ninguna entidad financiera y ahora parece que ninguna de ellas tuvo la culpa y ha provocado que todos o casi todos los pequeños ahorradores hayan perdido su inversión, es decir, hayan visto como se han esfumado sus ahorros de toda la vida.

¿Cómo se puede afrontar esta situación? Por lo que hemos visto hasta ahora, salvo honrosas excepciones a todas las entidades financieras se les está “atragantando” el dar una respuesta satisfactoria a sus clientes.

En septiembre pasado la Comisión Nacional del Mercado de Valores, previó sancionar al 58% de los bancos y cajas que emitieron estas participaciones preferentes, por malas prácticas en la comercialización de este producto financiero.

Me imagino que por propio interés o por presión de la opinión pública una entidad como el BBVA decidió resolver de una manera inteligente el tema de las preferentes de sus clientes de Unnim, convirtiéndolas en acciones del propio banco.

Hace poco hemos sabido que la CMNV abrirá 17 expedientes sancionadores a nueve grupos financieros por realizar malas prácticas en la comercialización de dichos productos financieros.

¿Vale todo en el mercado? A la respuesta a esta pregunta la CMNV entiende que no, ya que según palabras textuales “se han vendido preferentes a clientes para los cuales el producto no era conveniente”.

Estamos de nuevo ante unas malas prácticas empresariales que no ayudan a construir la reputación del sector bancario, y sobretodo, estamos ante una situación que si no se arregla genera y generará una mayor desconfianza en un sector cuya reputación está considerada como una de las mas bajas, según los principales índices de reputación. Menos tampoco cuando sabemos que Bankia ha propuesta una quita del 39% a los titulares de preferentes de su entidad.

Y tampoco sirven las declaraciones del expresidente de la CMNV, el Sr. Manuel Conthe, diciendo que los inversores en preferentes tuvieron mala suerte por el momento económico que vivimos y que se “tienen que tragar la mala suerte”.

Un poco de buenas prácticas, en lugar de lo ocurrido, hubiera hecho que nos estuviéramos viviendo una situación como esta, a la que hay que darle solución.

Como digo al principio, esta situación puede ser una buena oportunidad para afrontar esta crisis de reputación del sector bancario, y solo depende de que ellos lo quieran solucionar. Algunos ya lo han empezado a hacer.

 

 

 


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