¿Es la transparencia el remedio para que la clase política recupere un poco de credibilidad y reputación? Esta es la pregunta del millón de dólares.

Según a mi entender sería necesario que nuestra clase política, en su afán de minimizar la desafección que ellos dicen que tiene la sociedad, se planteen en serio que la transparencia es un valor seguro a la hora de construir o reconstruir la reputación de una marca, pero sobretodo, para reconstruir la reputación de la clase política.

¿Por qué digo esto? Por el proyecto de ley de transparencia que está preparando el gobierno y por leer el artículo publicado en El País que me ha parecido oportuno hacer esta reflexión.

La transparencia como valor, es o no es. Es decir no conozco el término de “transparencia a medias” aunque tengo que reconocer que para todos aquellos que manejan el poder, sean empresas o instituciones, lo de la “transparencia a medias” ya les está bien.

Según el proyecto de ley de transparencia, las administraciones públicas están obligadas a publicar contratos, subvenciones, programas anuales, etc. Pero se recoge también la posibilidad de que estas mismas administraciones públicas incluyan el silencio negativo que deja la respuesta en manos de las mismas administraciones, con lo cual creo que de poco sirve.

Podríamos hablar aquí de que la información pública ha de cumplir con la ley orgánica de protección de datos o con cláusulas de confidencialidad de los contratos públicos, pero ante todos estos argumentos que nos pueden decir las administraciones públicas para no ser transparentes, cabría preguntarse por el derecho a la información que tenemos todos los ciudadanos, pero parece que no es así, por que el proyecto de ley de transparencia debería ser un elemento clave para generar credibilidad en nuestra clase política y parece que de esta manera están haciendo todo lo contrario, es decir, destruir aún más su reputación.

Otra vez se pierde una gran oportunidad para que nuestra clase política recupere un ápice de confianza ante los ciudadanos, pero me parece que esta vez tampoco se conseguirá que la transparencia sea un elemento clave para la reconstrucción de la reputación de nuestra clase política.

Ojalá me equivoque otra vez

 

 

 

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *