Una de las consecuencias positivas que genera una situación de crisis de reputación, si he dicho positiva, es la de poder revisar todos los procesos y los procedimientos que la marca ha tenido hasta ahora y analizarlos y poner las medidas oportunas para evitar que vuelvan a suceder.

Una de esas medidas o procedimientos puede ser la puesta en marcha de un plan de transparencia que permita a la marca convertir sus “muros de cemento” en “muros de cristal”. Para ello la marca debe ser consciente del ejercicio y de la responsabilidad de llevar a cabo una medida de este calibre y no dejarla y confundirla con una operación de maquillaje para contentar a algunos.

¿Por qué digo esto? A raíz de la crisis de reputación del Consejo General del Poder Judicial con la dimisión de su presidente, el Sr. Carlos Dívar, dicha marca ha aprobado un “plan de austeridad y transparencia” que según la institución ha de servir “para trasladar a la opinión pública la absoluta disposición de explicar ante los representantes legítimos de los ciudadanos nuestra actividad individual o colectiva pasada, presente o futura”.

A modo de ejemplo hemos visto publicado en los medios de comunicación como los 20 vocales se gastaron en viajes 470.000€, a los que hay que sumar 360.000€ más en viajes internacionales y casi 300.000€ más en escoltas. O sea, casi 1,2 millones de €. Una de las medidas del plan aprobado es que los miembros del CGPJ deberán viajar, a partir de ahora en clase turista y utilizar hoteles cuyo precio no supere los 102€ por noche.

Lo que mas sorprende de este plan de transparencia “es que no se facilitará el gasto producido por cada vocal ni la justificación del viaje”. Además solo rendirán cuentas ante las Cortes generales y el Tribunal de Cuentas. Sorprende también que esta institución pública que tiene un presupuesto de casi 72 millones de € de fondos públicos, haya sido tan parca y pobre en su planteamiento de plan de transparencia, que según ellos tenía el objetivo de recuperar la reputación perdida. Vaya incongruencia.

Creo que las consecuencias y medidas que han tomado para superar la crisis de reputación vivida por esta marca, no ha significado un salto cualitativo para el CGPJ ni muchísimo menos para lo que nos dijeron a los ciudadanos: para que recuperáramos la confianza. Se ha hecho una operación de maquillaje en lugar de una verdadera apuesta por la transparencia de una institución tan “antigua”.

Es una lástima por que creo que es otra oportunidad perdida y un mal ejemplo para las instituciones públicas que están obligadas a recuperar la confianza de los ciudadanos que al final somos los que pagamos sus sueldos con nuestros impuestos y son ellos los que nos deben servir a nosotros y darnos explicaciones a nosotros y no al revés.

Alguien podrá decir que más vale esto que nada, que es un primer paso, pero me da la sensación que ni ellos mismos se han creído que querían hacer un verdadero plan de transparencia: ha sido una operación de maquillaje, hecha deprisa y corriendo por la presión mediática.

A ver cuando vemos una verdadera regeneración: los ciudadanos lo estamos reclamando


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