Parece mentira que marcas que intentan transmitir una serie de valores diferentes de lo que hace su sector o su categoría de productos o servicios, pueda caer en las mismas trampas de siempre. ¿Por qué digo esto?

Hemos conocido que el Tesoro de EE.UU. acaba de imponer una multa de 500 millones de euros a ING para zanjar una investigación judicial por malas prácticas empresariales.

Todo se remonta a una investigación originada en EE.UU. por violar ING el régimen de sanciones que sufren países como Cuba, Irán o Libia. Pues bien, durante los años 2002 a 2007 se contabilizaron más de 20.000 transacciones financieras y comerciales entre Cuba y otros bancos en EE.UU. Sólo ING “movió” 1.600 millones de dólares a pesar de los embargos existentes. Según parece empleados de ING en Curaçao, Francia, Bélgica y Holanda omitían el código de referencia de estos países en los mensajes de los pagos enviados a EE.UU, para evitar que se supiera que era una operación prohibida.

No se cuales pueden ser los argumentos que puede dar la compañía para contrarrestar este tipo de acusaciones, pero según mi opinión creo que pocos, ya que ha sido la propia compañía ING la que ha aceptado la multa de 500 millones de euros.

Algunas reflexiones al respecto:

1.- ¿por qué habitualmente una marca nos dice una cosa y hace otra?

2.- ¿los directivos no sabían estas mañas prácticas de sus empleados?

3.- Si aceptas una multa de este tipo, ¿cuánto dinero has ganado antes, es decir, sale “rentable” pagarla?

4.- ¿Es qué no conocen estas entidades financieras las reglas internacionales de comercio?

Son muchas las dudas que me surgen y pocas las respuestas que tengo para dar, pero me da la sensación de que el sector financiero, con malas prácticas como éstas, no sabe re-construir su reputación, por mucho “fresking” que hagan.

Es una pena volver a ver casos como estos después de los que ya hemos visto tanto en España como en el extranjero (JP Morgan, Morgan Stanley, Goldman Sachs, Unnim, CAM, Bankia, etc.) y parece que es un sector que no aprende de errores pasados, o mejor dicho, que da la sensación de que no quiera aprender.

Por cierto, las autoridades de EE.UU. a parte de obligar a pagar la multa han exigido a ING que revise y actualice sus prácticas internas para que hechos como estos no se repitan en el futuro.

Veremos a ver si sirve de ejemplo para algo, pero por los ejemplos vistos hasta ahora, me hacen ser pesimista.

Otra oportunidad perdida del sector financiero para recuperar parte de la reputación perdida, después de una crisis de reputación. Eso si mientras tanto 100.000 millones de euros de la Unión europea han de servir para capitalizar y sanear el sector financiero español.

El mundo al revés.


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