Archive for abril 2012

¿Unas disculpas pueden evitar una crisis de reputación?

 

 

 

 

 

Normalmente sí, pero todas las veces, no. ¿Qué quiero decir con ello? Cuando una marca sufre una situación anómala que pone en tela de juicio su reputación por un error o unas malas prácticas, suelen tener, aunque no siempre es así, una manual o procedimiento de actuación para afrontar este tipo de situaciones que generan que la marca sufra ante sus grupos de interés.

Una de las maneras de afrontar esta situación de crisis reputacional es analizar bien los hechos, tomar decisiones lo antes posible, ser lo más proactivos que se pueda para poder encauzar la situación y así recuperar credibilidad y confianza de nuevo.

En muchas ocasiones se debe comunicar a la opinión pública las decisiones que se están tomando y sobretodo pedir disculpas por los hechos que han ocurrido y explicar las medidas que se han tomado para que no se repita una situación como esta.

A veces pedir disculpas únicamente no soluciona la crisis, si no que se lo pregunten a Perrier o Mercedes Benz, que en la década de los años ’90 a parte de pedir perdón tuvieron, una que retirar 100 millones de botellas del mercado, y la otra, retirar, de entrada, el lanzamiento de su nuevo coche Mercedes Clase A.

¿Son todas las marcas iguales?, ¿actúan todas las marcas de igual manera en situaciones de crisis reputacional?, ¿tener recursos sirve para atajar antes la crisis?

Es difícil dar respuestas generales a estas preguntas concretas, pero por lo vivido por una marca como la Casa Real con lo de la cacería del rey de España, puede pasar a los anales de la comunicación de crisis reputacional como uno de los ejemplos a estudiar.

Me cuesta creer que la Casa Real, aunque por sus hechos lo estamos viendo en los últimos años, no dispone de los recursos humanos especializados para gestionar una marca “tan sensible” como la de la Familia Real.

Hemos visto muchas, muchísimas reacciones por la declaración del Rey ante los medios elegidos por la Casa Real para recoger las disculpas por su mala actuación, y todas ellas han venido a decir el gran gesto que ha hecho el rey de España, ya que en los 37 años de reinado no se había dado nunca una situación como esta, en la que la máxima autoridad de nuestro país, tuviera que pedir perdón.  Hay mucho “peloteo” y “amiguismo” en todo este asunto, me parece a mí por lo que he visto y he leído.

Lo que no debe quedar ninguna duda a nadie es de que toda esta campaña favorable ha sido orquestada por unos responsables de relaciones públicas para poder influenciar en la opinión pública, sobre todo a través de “opinadores” y poder así cambiar el rumbo que estaba cogiendo la famosa cacería del Rey en áfrica.

Normalmente las situaciones de crisis de reputación necesitan un tiempo después de haber ocurrido para poderse dar por “cerradas”. En el caso de la cacería esperamos próximos acontecimientos de los profesionales de relaciones públicas que gestionan este tema para ver que movimientos hacen en pro de la reputación de la Casa Real y en concreto del Rey de España.

Todas las marcas, todas, están expuestas a sufrir una crisis de reputación, aunque no guste, pero lo más importante es estar preparado para afrontarlo y en este caso concreto tengo mis dudas sobre esta preparación previa.

Reconocer malas prácticas ayuda a mejorar la reputación: el caso de Morgan Stanley

 

 

 

 

 

 

Todos cometemos errores, tanto en nuestra vida privada como en nuestra vida pública. Cuando éramos pequeños nos decían que lo importante, cuando habías hecho algo mal, era pedir perdón y prometer que nunca lo volveríamos a hacer.

Lo importante del perdón era saber si lo habíamos hecho por iniciativa propia o por sugerencia o indicación de nuestros padres. Lo ideal era que fuera por iniciativa propia.

Este principio, aplicado a la crisis reputacional, tiene el mismo efecto para las marcas, y eso es lo que le ha ocurrido a Morgan Stanley, que ha llegado a un acuerdo con la FED (la reserva federal americana) para compensar a clientes afectados por las malas prácticas o negligencias cometidas por la compañía en los procesos de ejecuciones hipotecarias.

En dicho acuerdo, Morgan Stanley ha reconocido que se hará cargo de pagar la multa que la FED le impondrá próximamente. De esta manera, la compañía reconoce implícitamente que las malas conductas desarrolladas durante años anteriores con clientes, han provocado una crisis de reputación y ahora intenta recuperar parte de la credibilidad perdida ante sus grupos de interés.

Últimamente hemos visto otro caso, aunque no ha llegado al extremo como Morgan Stanley, que es el de Goldman Sachs, por una denuncia de un ex empleado suyo que ponía en tela de juicio las malas prácticas empresariales con sus clientes.

Para todos aquellos que sigan sin creerlo, las malas prácticas empresariales si cuestan dinero y afectan gravemente a la reputación de una marca.

La ley de transparencia: ¿un paso adelante para reconstruir la reputación de la clase política?

 

 

 

 

 

 

Con toda la situación de crisis económica que estamos viviendo los últimos años, han saltado a la “arena mediática” muchos casos de corrupción por parte de gestores públicos o por parte de empresas que han recibido fondos públicos.

Desde este mismo espacio he reclamado en varias ocasiones, la necesidad de que para que nuestra clase política recupere parte del “crédito perdido” ante los ciudadanos requería de medidas para demostrar que tiene la intención de recuperar la reputación perdida y la “desafección” que existe entre la clase política la ciudadanía.

Hace tiempo, en la anterior legislatura, se perdió una buena oportunidad para empezar por esa “re-construcción” de la reputación política con la ley de transparencia que no vio la luz pública.

Ahora, el gobierno del partido popular, ha aprobado una ley de transparencia que perseguirá que los cargos públicos puedan ser inhabilitados hasta 10 años y multados de 6 a 12 meses.

¿Es esta una manera para reconstruir la reputación de nuestra clase política?. Tal vez sí, pero creo que la ciudadanía reclama mayores medidas, más amplias y más contundentes. Está bien empezar por esto, pero no creo que sean medidas que hagan ganar credibilidad a los políticos, ya que hemos visto en los últimos tiempos escándalos de primera fila y que no ha pasado nada o casi nada.

Esta ley de transparencia es un buen principio, ojalá se aplique y se lleve a cabo con ejemplos concretos, pero no creo que sea suficiente para demostrar credibilidad. Hacen faltas más duras y contundentes, ya que los ciudadanos no políticos estamos sujetos a leyes más duras por cometer el mismo tipo de errores o malas prácticas y nuestra clase política no puede olvidar que los políticos cobran de nuestros impuestos y que están a sujeto servicio, no al suyo particular ni al de su partido político.

 

Cómo le devuelven a la fundación Intervida su reputación

 

 

 

 

 

¿Qué ocurre cuando son falsas las acusaciones contra una marca?, ¿cómo se devuelve el prestigio a una marca cuando se demuestra su inocencia?, ¿cómo se re-construye la reputación  de una marca?

Éstas son algunas de las reflexiones que me hago después de haber leído que la fundación Intervida ha sido declarada “inocente” cinco años después de que fuera intervenida judicialmente por apropiación indebida, estafa y delito societario por “presuntamente” desviar 200 millones de €.

Ahora resulta que todo el revuelo mediático que se organizó en al año 2007 no tiene ningún fundamento y se ha demostrado que no hubo ningún delito por parte delos gestores de intervida.

Si alguien lo recuerda, el caso de intervida fue un punto de inflexión en la reputación de las ONG’S, ya que la intervención judicial de la misma supuso poner en el “ojo del huracán” a todas las ONG’s y significó para ellas una pérdida de credibilidad ante sus grupos de interés.

Han pasado 5 años y se ha demostrado, judicialmente, que no hubo nada sobre el presunto desvío de dinero. ¿Qué pasará a partir de ahora?, ¿cómo ha afrontado intervida estos 5 años y cómo los tiene que afrontar a partir de ahora?. Debemos recordar que los 6 exdirectivos implicados, entre ellos el fundador de intervida, fueron separados de la gestión de la misma. ¿Les readmitirán a partir de ahora?, ¿les devolverán públicamente su reputación como buenos gestores de ayuda humanitaria?, ¿qué papel jugarán los medios de comunicación para devolver la reputación a los directivos y a la fundación?

Creo que no a va pasar nada, es decir, que alguien dirá que fue un error y punto. Otros dirán que la investigación fue exacta o inexacta, pero creo que nadie se ha parado a pensar el daño que se ha hecho a la marca intervida.

Deberíamos, todos, a ser más prudentes en los juicios mediáticos paralelos.