Hemos conocido hace poco una encuesta elaborada por la Generalitat de Catalunya sobre la percepción que tienen los jóvenes catalanes, en comparación con los adultos, de nuestra clase política y de nuestros políticos.

Analicemos algunos datos: el 95% de los jóvenes creen que el funcionamiento de la democracia necesita cambios. El 25,9% de los jóvenes se muestra interesado por la política. El 30% no muestra “ningún interés” por la política. El 3,6% colabora con algún partido político. Tienen un interés de 5,70 sobre 10.

Los datos aportados por el estudio reflejan, respecto a los adultos, porcentajes similares o un poco más inferiores que los arrojados por los jóvenes.

Bien es cierto que el interés de los jóvenes por la política ha pasado del 9,8% al 25,9% en solo 6 años y este me parece un dato interesante.

Lo que me gustaría conocer es si este interés por la política es un interés por los partidos políticos: creo que no porque solo el 3,6% de los jóvenes participa en algún partido político.

Independientemente de este u otro resultado en concreto, mi reflexión general es que la ciudadanía tiene interés por el sistema democrático, igual que los adultos, pero exige cambios en su funcionamiento y para ello hay que recordar que nuestros políticos son los únicos, principalmente, que pueden provocar los cambios en el sistema democrático.

¿Están los políticos por mejorar la participación ciudadana?, ¿están los políticos por mejorar el sistema democrático?, ¿están los políticos por la labor de mejorar su reputación ante la ciudadanía?

Como siempre, leeremos y escucharemos que por supuesto que sí, pero a la hora de la verdad los movimientos o los actos que se tienen que llevar a cabo por parte de nuestra clase política para reducir la desafección ciudadana, son muy escasos o muy “lights” y normalmente no responden jamás a las expectativas que teníamos los ciudadanos para conseguir cambios.

¿Dónde han quedado las reclamaciones y sugerencias que se hicieron con el movimiento 15-M, por ejemplo?, ¿por qué es tan inmovilista nuestra clase política a la hora de provocar cambios en el sistema democrático?. No lo sé, no tengo respuestas exactas para ello (aunque me las puedo imaginar), pero no me extraña que nuestra clase política se siga preguntando por que en cada elección los índices de abstención son cada vez mayores, aunque nuestros jóvenes se interesen por la política (debemos recordar que cada vez ellos también votan menos).

Hace unos años, una persona relacionada directamente con la política me dijo: “se debe distinguir entre los apolíticos y los apartidistas, que no es lo mismo”. Gran frase que todavía recuerdo y me hace pensar que me sigue interesando la política.

Ojalá nuestros políticos se den cuenta de lo que les reclama la ciudadanía para que puedan ir recuperando parte de su reputación. No es ni la primera ni la última vez que se lo reclamaré.

 


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