¿Puede ser que una marca que tiene 130 años de historia, que en nueve meses haya perdido 650 millones de dólares (siete veces más que en el período anterior), que sus acciones se tengan que suspender de cotización porque se podía declarar en bancarrota y que a finales del 2011 una acción suya se había desvalorizado casi un 90%?

Pues sí, esa marca existe, tenía una altísima reputación de marca por su posición e historia en el mercado y se llama Kodak.

Hace pocos días podíamos leer que la firma Eastman Kodak podía presentar suspensión de pagos en las próximas semanas a raíz de un informe publicado por The Wall Street Journal de principios de enero de este mismo año. Pues bien, los perores augurios se han confirmado y hoy mismo se ha declarado en quiebra para poder reorientarse en el mundo digital. Por lo que parece Kodak, que tienen 19.000 empleados en todo el mundo, ha decidido poner a la venta 1.000 patentes tecnológicas para digitalizar imágenes, que parece que no ha logrado vender.

Por lo que se desprende de lo leído en los medios de comunicación, Kodak, compañía con un liderazgo indiscutible de mercado y con una reputación envidiable, no supo adaptarse a los nuevos cambios, llámese era digital, con igual rapidez que sus competidores, y ahora resulta que sus problemas financieros la están ahogando ya que según los analistas necesita una inyección de capital este año 2012 de entre 2.000 y 3.000 millones de dólares.

¿Cómo llega una marca a una situación de este tipo y alcance?, ¿Por qué puede “caer” una compañía de esta relevancia y notoriedad?

No tengo respuesta para ello, pero está claro que la construcción de la reputación de una marca pasa por una buena gestión de sus directivos, que sean capaces de anticiparse a los cambios, que sean capaces de “escuchar” a los mercados, que sean capaces de “no dormirse en los laureles” pensando que el mercado nos comprará toda la vida y hará lo que nosotros digamos.

No quiero decir que los directivos sean los culpables de la actual crisis de reputación de Kodak, pero seguro que las decisiones tomadas “están marcando” la hoja de ruta de reputación que tendrá la compañía en esta año 2012.

La construcción de la reputación de una marca pasa también por fortalecerse en los mercados de capitales que son los que, hoy en día, nos guste o no están marcando el paso de la economía mundial

La posible suspensión de pagos de Kodak no significa su desaparición, ni mucho menos, pero si significa un duro golpe para esa reputación que tantos años le costó construir.

Esperaremos acontecimientos futuros, pero no lo tengo claro del todo, aunque General Motors o American Airlines han pasado por lo mismo.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *