Hace pocos días hemos conocido un nuevo caso de crisis reputacional provocado por una mala gestión directiva del sector financiero (que no será la primera ni será la última).

En este caso la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) fue intervenida en agosto pasado por el Banco de España al detectar irregularidades. Hasta aquí, puede parecer normal, ya que no es el primer caso que hemos vivido este año, hay que acordarse de Caja Castilla La Mancha, por ejemplo.

Lo sorprendente de este caso es que los administradores del Banco de España han encontrado que 5 ex directivos se repartieron 13,5 millones de euros en prejubilaciones. Otra “perla“ que han encontrado es que en el primer semestre del año 2011, los antiguos directivos habían declarado que la CAM un beneficio de 39,8 millones de euros cuando en realidad los gestores actuales han encontrado un déficit en el mismo período de 1.136 millones de euros (Alguna reflexión deberían hacer las empresas de auditoria, ¿no?, pero eso merece un capítulo aparte).

La tercera “perla” que hemos conocido es que la ex directora general, despedida a finales del pasado mes de septiembre sin indemnización por manipular cuentas, se había adjudicado una pensión vitalicia de 370.000 euros anuales.

Ahí va mi reflexión sobre esta crisis reputacional:

1º.- No quiero saber ni preguntarme que estará ocurriendo en otras marcas del sector financiero de nuestro país, pero esta misma semana hemos conocido que el Banco de España ha tomado el control de las cajas de ahorro catalanas CatalunyaCaixa y Unimm. !!A ver qué pasa con estas¡¡

2º.- Por lo menos esta vez lo hemos sabido, pero creo que una entidad de ahorros que ha requerido una inyección de capital de 6.000 millones de euros, que han salido de los impuestos de los ciudadanos, no es de recibo que se den prácticas de este tipo a nivel de gestión directiva y menos que puedan quedar impunes.

3º.- Por lo que hemos podido saber, la ex directora de la CAM puede ser sancionada con 1,5 millones de euros por falsear cuentas, buscar beneficio propio y realizar una gestión deficiente. Parece que las malas prácticas directivas empiezan a no caer en saco roto y que los directivos culpables empiezan a ser perseguidos y castigados.

4º.- El caso de la persecución de la ex directora no será el único ya que otros ex directivos y ex miembros del consejo de administración deberán enfrentarse a multas millonarias por su nefasta gestión.

Gestos como los que hemos visto últimamente, los de Caja Castilla La Mancha, Cajasur y ahora la CAM, son los únicos que pueden devolver en parte la credibilidad y la confianza que necesita el sector financiero para poder recuperar parte de su reputación ante los ciudadanos y demás grupos de interés, aunque creo que queda mucho camino por recorrer todavía, pero creo que se ha dado un gran paso.

Parece, una vez más que por fin las malas prácticas directivas, si se empiezan a castigar.

Confiemos en el futuro y esperamos ver próximos acontecimientos.

 

 

 


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