Hace bastante tiempo que estamos viendo en los medios de comunicación como el sector financiero está sumido en una grave crisis de reputación derivada de la situación económica global y también, por qué no decirlo, a las malas prácticas empresariales.

A raíz de un artículo publicado en El País y he querido profundizar un poco más en este tema de las cajas de ahorro y los “favores” que se han cobrado los ya ex directivos de las mismas: cajamadrid, caja de ahorros del mediterráneo (que ya le dediqué en su momento una reflexión específica), caixanova, caixagalicia y la caja inmaculada de Aragón. Todas ellas son entidades financieras que han sido intervenidas por el Banco de España o que han necesitado inyección de fondos públicos.

¿Es ético lo que han hecho sus ya ex directivos?, ¿se puede permitir que estas actuaciones queden impunes?, ¿qué pasaría si estos directivos hubieran trabajado en la empresa privada?, ¿cuál ha sido el papel del poder político durante la bonanza política dentro de las cajas?

Me sorprende mucho que durante mucho tiempo nos hubieran puesto como ejemplo de buena gestión y buenas prácticas empresariales a algunos de los directivos de estas cajas de ahorro.

¿Qué ha fallado aquí?, ¿disponían de códigos éticos estas empresas?, ¿tenían códigos de buen gobierno corporativo?. Espero y deseo que no dispusieran de ellos porque ello invalidaría algo que hace mucho tiempo que vengo diciendo: que algunas de estas herramientas hacen de “faro”, de “guía” de las marcas a la hora de seguir buenas prácticas empresariales y sigo pensando que son válidas y necesarias para guiar a las marcas, siempre y cuando no sea “papel mojado” y las marcas se lo crean, lo interioricen empezando por los máximos ejecutivos y directivos de la compañía.

Han fallado demasiados cosas en el sector financiero de nuestro país y como en cualquier situación de crisis reputacional lo más importante de todo es aprender de las lecciones y tomar las medidas necesarias para que dichas situaciones no se vuelvan a repetir.

Por último también reclamo un mayor eco de dichas situaciones por parte de los medios de comunicación que tienen una gran responsabilidad a la hora de denunciar malas prácticas empresariales y poner “toda la carne en el asador” para poder denunciar en el ágora pública esas malas prácticas  de “directivos que se creían por encima del bien y del mal”

Ojalá estas malas prácticas sean castigadas y sirvan como ejemplo para evitar otras situaciones iguales en el futuro. No nos olvidemos de que el dinero aportado a las cajas de ahorro para poderlas salvar proviene de todos aquellos que pagamos nuestros impuestos y también tenemos derecho a saber que se hace con ellos y que se castigue la malversación de los mismos.

 

 


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