Una de las consecuencias del accidente de la central nuclear de Fukujima, entre otros, fue que la Unión Europea decidió encargar una investigación sobre la situación de 143 reactores nucleares en Europa a nivel de seguridad.

El pasado mes de junio se iniciaron los stress tests (vaya nombrecito le pusieron a los informes) y ya en su momento indiqué que la industria nuclear estaba ante una gran oportunidad de reconstruir su reputación, ya que tradicionalmente ha sido un sector bastante opaco y poco transparente en sus prácticas empresariales y eso que detrás de ellos hay empresas tan potentes como Endesa o Iberdrola.

Pues bien, hemos conocido y me parece un buen ejercicio de transparencia el informe sobre la situación de nuestras centrales nucleares, según ha dado a conocer el Consejo de Seguridad Nuclear.

La industria nuclear no sale muy bien parada de dicho informe ya que 5 de las 6 centrales nucleares en España (Almaraz, Ascó, Cofrentes, Garoña y Trillo) están por debajo del nivel de fortaleza que exige el CSN. Sólo se salva Vandellós.

Independientemente de los resultados del informe y su valoración, que no voy a realizar porque no soy ningún experto en centrales nucleares, mi intención aquí es reflejar el ejercicio de transparencia que ha hecho el Consejo de Seguridad Nuclear para informar a los ciudadanos.

Puede gustar o no la energía nuclear, se puede estar a favor o en contra de la misma, no es este tema de debate aquí, pero lo que no podemos negar es que como ciudadanos disponemos de la información pública sobre cuál es la situación de nuestras centrales nucleares en lo que a seguridad se refiere.

Como siempre en estos casos, hay grupos de interés que están a favor del informe y otros grupos de interés que no lo están.

Lástima que el informe no haya sido iniciativa de la industria nuclear y haya sido iniciativa del ente regulador, ya que podía haber sido un paso en firme de la industria nuclear para reconstruir su credibilidad y recuperar la confianza de los ciudadanos.

En fin, veremos cuáles son los siguientes pasos que da la industria nuclear española para ser más transparentes y creíbles en sus prácticas empresariales y que no pierda otra oportunidad de reconstruir su reputación.


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