Hace unos meses mencioné en un post sobre cuáles deberían ser los pasos a seguir para reconstruir la reputación después de vivir una situación de crisis: el caso de Air France. En dicho escrito hacía mención a los intereses de los familiares de las víctimas en conocer la verdad de la causas del accidente de avión y también hacía mención para ver cuál sería la reacción y las formas de hacer, en este caso de Air France.

El post anterior a éste hablaba de las conclusiones de la investigación del accidente de Spanair en Madrid en agosto 2008 y mira qué casualidad que también se ha publicado el informe del accidente de Air France de junio 2009 donde murieron 228 pasajeros.

Pues bien el informe elaborado por la Oficina de Investigación y Análisis de Francia indica que el accidente se debió a un error humano: los pilotos no supieron reaccionar ante la situación. El informe pone en tela de juicio la formación de los pilotos ya que “no estaban entrenados para hacer frente a un descenso brusco del avión”

Igual que en el caso de Spanair, en esta situación están bajo investigación por homicidio la compañía Air France y el constructor del avión, la todopoderosa Airbus, de quien ya hemos hablado también en este blog.

Como siempre en estos casos, Airbus ha declarado su satisfacción con el informe de las conclusiones (porque no sale salpicada) y Air France lo ha cuestionado ya que se pone en tela de juicio la capacidad de sus pilotos. Según la compañía los pilotos tuvieron dificultades por posibles problemas de alarma del avión.

¿Y los familiares?, ¿es que no nos acordamos de ellos? Recuerdo que murieron 228 personas, es decir, hay 228 familias pidiendo transparencia e información. Pues bien como era de esperar no están  de acuerdo con el informe porque consideran que lo más fácil de todo es echar la culpa a los pilotos, que también fallecieron en el accidente.

Ante este caso, ahí van mis reflexiones:

¿Es que no es lo más importante para una compañía aérea la seguridad de los aviones para generar credibilidad y confianza?

¿Por qué algunos profesionales llevamos mucho tiempo entrenando a directivos a afrontar situaciones de crisis o de riesgo, y una compañía aérea no lo hace con sus pilotos, que son en los que más confiamos cuando nos subimos a un avión?

Qué fácil es echar la culpa a los muertos y no asumir errores y responsabilidades cuando toca.

Como siempre en este tipo de situaciones de crisis reputacional, hay mucho dinero en juego, por parte de las compañías aseguradoras y reaseguradoras, pero en este caso, como en el Spanair, los familiares cambiarían TODO el dinero del mundo por tener a su lado a los seres queridos que fallecieron en el accidente.

Deberíamos reflexionar un poco más antes de tomar decisiones o hacer declaraciones y ponernos en el lugar de los demás para entender sus percepciones.

 


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