Vuelvo a leer otro caso que me ha llamado la atención: en este caso es el de la atleta de élite española Marta Domínguez.

Su nombre saltó a la luz pública hace unos meses por su presunta implicación en un caso de dopaje. Como siempre ocurre en una situación de crisis, cuando la marca que sufre la crisis es más conocida, más repercusión coge el asunto.

Hasta ese momento la atleta era un personaje público por los excelentes resultados que había obtenido en el atletismo. A partir de la presunta implicación en el “caso galgo”, la atleta, como siempre ocurre por desgracias en estas situaciones, sufrió un juicio paralelo, auspiciado por los medios de comunicación.

El coste a la imagen y el daño a la imagen ya están hechos. Ahora resulta que ha pasado el tiempo y la justicia ha exonerado a Marta Domínguez de todas las acusaciones que vertían sobre ella y no le imputa ninguna de las acusaciones iniciales.

Ahí va mi reflexión:

¿Quién devolverá a Marta Domínguez el daño que le han hecho?

¿Quién será capaz de pedir disculpas por haber hecho un juicio paralelo sin esperar que la justicia dijera su veredicto?

Al hilo de esto, leo atentamente unas declaraciones del presidente del Comité Olímpico Español, el Sr. Blanco, donde afirma textualmente: “el caso de Marta obliga a reflexionar”. Recojo íntegramente parte de sus declaraciones al diario El Norte de Castilla porque considero que son muy importantes:

Lo de Marta y otros deportistas exige una reflexión. Hemos creado una ley penal que va dirigida exclusivamente a los que producen y venden los productos dopantes, no a los deportistas, ya que no es delito en su caso. Metemos a todos en el mismo saco y, cuando se produce un caso y se publicita, tenemos a un deportista seis o siete meses o incluso años en los medios sin saber si es culpable. Para cuando llega la sentencia ya existe un juicio popular que resulta terrible. Si, como en el caso de Marta, se ve desde el principio que es inocente, de ahí mi defensa a ultranza de la atleta palentina, resulta muy difícil poder resarcirle de todo el daño que se le he causado.

 

Marta Domínguez, una vez conocida su inocencia, hizo una rueda de prensa, me imagino que bastante difícil para ella por no poder decir todo lo que pensaba, donde reconoció una vez más que era inocente y que no tenía nada que esconder. Según dijo quería recuperar su “normalidad” y entrenarse para los próximos juegos olímpicos de Londres 2012.

 

Hace poco tiempo volvía  tratar el tema de cómo se puede devolver la reputación a una persona que ha sufrido una crisis reputacional, después de haber vivido juicios paralelos y lo ejemplaricé con el caso del Sr. Strauss-Kahn.

Da la casualidad de que ha pasado muy poco tiempo de ese escándalo y nos volvemos a encontrar con un caso muy parecido, aunque en este caso, era un personaje español.

Me quedo con la reflexión del Sr. Blanco, presidente del COE: todos tenemos que reflexionar, ya que como he repetido en muchas ocasiones, cuesta muchos años construir una buena reputación de una marca y sólo 5 minutos para destruirla, aunque luego resulte de que todo era falso o mentira


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