El día de la primera rueda de prensa de la nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional, la ex ministra francesa de finanzas Christine Lagarde, comentó que la presunción de inocencia es un derecho fundamental en todo el mundo

Esta declaración la hacía en su primera comparecencia ante los medios de comunicación como máxima ejecutiva del FMI, después de la dimisión por presunto escándalo sexual del anterior director generes, el Sr. Dominique Strauss-Kahn.

Sobre la destrucción de la reputación de este señor quiero reflexionar a colación del papel que juegan los medios de comunicación en este tipo de situaciones.

Me imagino que se habrán escrito miles y miles de páginas sobre el asunto del Sr. Strauss Kahn, desde que el pasado 14 de mayo fuera detenido por presunto escándalo sexual en un hotel de Nueva York.

Como siempre hago, no voy a valorar los hechos porque desconozco y no tengo a mi alcance todos los juicios de valor y toda la información necesaria para escribir sobre el fondo de esta cuestión. Lo que sí quiero reflexionar es sobre la forma de esta cuestión.

Hasta hace 2 meses, del Sr. Strauss Kahn, sólo conocíamos que era del director gerente del todopoderoso FMI y posible candidato por el partido socialista francés a la presidencia de la república francesa. Tenía una reputación determinada, la que fuera, pero tenía una.

El día 14 de mayo al ser detenido en el aeropuerto pasó ya a ser culpable, le salieron otros escándalos sexuales anteriores, hubo una sorpresa inicial, impacto e indignación en la sociedad francesa y dimos “por muerto” a dicho señor. Es decir, terceras personas decidieron que la reputación del Sr. Strauss Kahn fuera muy mala. No se esperó a la decisión judicial. Se hizo, como siempre se hace en estos casos, un juicio paralelo en los medios de comunicación y se enterró y dilapidó toda la credibilidad de dicho señor (no sé si mucha o poca credibilidad).

Han paso solo 2 meses y el Sr. Strauss-Kahn ha salido de la audiencia de Manhattan sin el arresto domiciliario que tenía encima, y le han devuelto la fianza que depositó. Todo parece indicar que la fiscalía pone en duda la credibilidad de los argumentos de la víctima, la camarera del hotel Sofitel.

Ahora parece, según la justicia, que los papeles están cambiando y que la víctima pasa a ser la acusada.

No conozco de nada al Sr. Strauss-Kahn pero creo que la pérdida de reputación que dicha situación le ha provocado, ha cavado con su “vida profesional”. Según parece la popularidad política en Francia ha caído de un 63% al 27%.

Si la justicia demostrara la inocencia del Sr. Strauss-Kahn, ¿quién le devolverá su reputación?, ¿alguien lanzará alguna campaña pidiendo disculpas?, ¿se le restablecerá su credibilidad?

No tengo respuestas concretas y seguras a estas preguntas, pero me las puedo imaginar: ¡¡NO!!

Por desgracia, no es la primera ni la última vez que veremos un caso como éste (aunque hay que reconocer que este caso ha sido con un “pez gordo”), pero creo que los medios de comunicación deberían hacer una reflexión sobre lo que ha pasado (no es la primera vez que pido esto) y que no se vuelva a producir un ataque a la reputación de una persona pública, sin antes esperar hechos ciertos y reales, ya que no podemos ni demos olvidar que construir la reputación de una persona o de una marca cuesta mucho esfuerzo y tiempo pero destruirla es solo cuestión de minutos.

Ojalá todos reflexiones sobre el papel que jugamos y que las reglas de juego no vuelvan a ser las mismas, pero creo que mi petición acabará en saco roto.

Estoy convencido que alguien podrá decir que el Sr. Strauss-Kahn ha pagado muchísimo dinero a unos abogados de primera fila para que no se le inculpe.

Última reflexión antes de acabar: ¿qué pasaría si esta situación se diera con un periodista de renombre, por ejemplo?

 


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