Hace unos días escribí un post sobre la reputación de la clase política y la posibilidad de que se aprendiera algo de las consecuencias de sus actuaciones, después de las elecciones del pasado 22 de mayo.

En ese post comentaba el proceso de reflexión que debía hacer nuestra clase política para intentar minimizar la “desafección” que existe entre los ciudadanos y ellos. Sólo han pasado 3 semanas de eso y creo que vamos por camino contrario, en lugar de caminar por el camino correcto.

¿Por qué digo esto?. Por las últimas noticias que todos hemos podido ver y leer en los medios de comunicación en estos últimos días: “el partido popular quiere que los políticos respondan en los tribunales por su mala gestión económica” después de ver visto el caso del exprimer ministro de Islandia que ha sido llevado a juicio. Ya dije en su momento que no sabía si esta declaración respondía a una realidad o se aprovecha “que el Pisuerga pasa por Valladolid”.

Otra noticia: “La dimisión de 3 miembros del Tribunal Constitucional”. Por primera vez en la historia de la democracia de nuestro país se ha producido un hecho sin precedentes y lo que hemos podido leer solamente al respecto de esta noticia ha sido el reproche que se han hecho los 2 grandes partidos políticos, echándose las culpas uno al otro y dejando perplejos a la ciudadanía con sus ataques en lugar de asumir responsabilidades por no haber hecho bien las cosas y resolver desde hace tiempo esta grave crisis institucional del Tribunal Constitucional. Otro mal ejemplo de la falta de reputación de nuestra clase política ya que los ciudadanos reclaman acción y determinación para arreglar las cosas, más en los tiempos actuales de crisis económica tan grave que tenemos encima.

El tercer ejemplo de mala construcción de la reputación política han sido los hechos que se han vivido ante el Parlamento de Catalunya en el día de ayer. No soy nadie para valorar los hechos ya que no dispongo de toda la información necesaria de todas las partes para formarme una opinión al respecto, pero si me ha llamado mucho la atención de todas las declaraciones que he podido ver, oír y escuchar de que ningún político se haya preguntado en voz alta y reflexionara sobre cómo se ha llegado a una situación tan desesperante como la que se ha vivido en nuestro país desde que retornó la democracia.

Es una pena, de nuevo, la oportunidad perdida por parte de nuestra clase política para recuperar su reputación ante los ciudadanos. Son ya muchas oportunidades perdidas y creo que lo ocurrido ante el Parlamento de Catalunya, o ante el Parlamento de Galicia o lo ocurrido al líder de Izquierda Unida no es más que la punta del iceberg por mucho que nos intenten “vender” de otra manera.

Se debe actuar rápido y claro para recuperar en la sociedad la reputación de nuestra clase política, pero no tengo claro que ellos tengan la clara voluntad e intención de hacerlo y llevarlo a cabo.

“El movimiento se demuestra andando”

 


One Comment

  1. Posted 17 junio, 2011 at 13:06 | Permalink

    Carlos, estoy de acuerdo en todo excepto en una cosa. Tendrías que leer las declaraciones de Albert Rivera Díaz al respecto. Esta mañana, en Les Matins de TV3 fue el único que incidió en las causas de todo esto, y en ponerse YA a trabajar para remediarlas, exigiendo hechos y no palabras. Merecería la pena una “actualización” en tu post. No se puede generalizar y excluir a quienes dicen lo que tú y yo estamos pensando.

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