¿Deben quedar impunes las situaciones de crisis que provoca una marca?, ¿se debe arreglar solo con dinero?.

Hace unos días leí con atención una noticia publicada en los medios de comunicación sobre la resolución judicial de un caso que me llamó la atención.

Nueve años después de los hechos, si habéis leído bien 9 años después, la justicia ha declarado culpables al Servicio Catalán de Salud, a Fomento de Construcciones y Contratas, a Carburos Metálicos y a 3 empresas subcontratadas más a pagar 450.000€ en indemnizaciones a las familias que perdieron a 2 de sus allegados del Hospital de Mataró (Barcelona) por inhalar gases tóxicos de dicho hospital. La sentencia también condena a 9 personas por dichas causas como autores de dos faltas de homicidio por imprudencia leve.

Los hechos se remontan al año 2002, no voy a entrar a valorar la lentitud judicial de este caso, cuando se inauguró dicho hospital y resulta que nadie revisó las instalaciones del área de radiodiagnóstico donde se cruzaron por error los conductos de oxígeno y los de gas anestésico.

Como siempre en estos casos me pregunto:

–          ¿450.000€ es lo que vale la vida de 2 personas?

–          ¿Cuánto representa este importe sobre el total de facturación total de estas marcas?

También quiero reflexionar sobre la responsabilidad de las marcas ante situaciones de crisis de reputación como ésta. ¿No se pueden hacer mejor las cosas?, ¿es que vale todo en el mercado?, ¿es que no se puede poner primero en la balanza la vida de las personas?

Creo que las malas prácticas de las marcas se deberían penalizar con mucha más consistencia, ya que si no parece que pagando una multa ya se ha acabado todo y se da por zanjado el tema.

No me parece justo y me gustaría saber cómo se sienten, o mejor dicho, cómo se hubieran sentido esos 9 imputados si uno de los fallecidos fuera familiar suyo. Tal vez se hubieran tomado medidas diferentes.

Me da la sensación de que al final, al ser un “reguero” de empresas las que participaban en el desastre, parece que la responsabilidad quedad diluida.

Es una pena, pero otra vez y no será la última, que volvemos a ver otro caso como este o parecido a este. Confío también que las empresas imputadas hayan aprendido de esta crisis y hayan corregido esas malas prácticas para evitar errores en el futuro.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *