Hace unos meses saltó a los medios de comunicación una noticia que provocó bastante “revuelo mediático”: la compañía Renault había decidido despedir fulminantemente a 3 altos directivos por espionaje. Dicho supuesto espionaje procedía, según las informaciones, de China que había sobornado a esos directivos para que les pasaran información sobre el nuevo coche eléctrico que está desarrollando Renault.

Vamos por partes:

1.- En Renault, su máximo accionista es el gobierno francés

2º.- Se puso en entredicho, con esta acusación de espionaje, al gobierno de China, con lo cual ya tienes a las puertas de tu casa un conflicto diplomático en marcha.

Pues bien, ahora resulta de que Renault ha pasado de ser culpable a inocente: ha sido víctima de un engaño.

Lo primero que me viene a la cabeza es: ¿Cómo una compañía como Renault pude haber caído en semejante “engaño”?

El origen de todo ello nace el pasado verano del 2010 por una denuncia  anónima que llega a varios miembros del comité de dirección. A raíz de ahí se pone en marcha una investigación interna y se descubre que no hay ninguna prueba fehaciente de los hechos aunque se vincula originalmente a los tres directivos con tres cuentas corrientes en Liechtenstein donde se supone que los imputados recibían el dinero del soborno, aunque tras la investigación también resultó de que dichas cuentas no existían.

Al final:

1.- Resulta que se ha detenido al jefe de seguridad de Renault por ser la fuente anónima de las imputaciones y por haber cobrado 310.000€ por ello, más otros 900.000€ por ofrecer pruebas documentales contra las tres directivos

2.- El presidente de la compañía, es decir el máximo ejecutivo, tuvo que salir en televisión para pedir disculpas por ello y readmitir a los tres implicados

3.- Se ha anunciado una auditoría interna sobre el sistema de seguridad de la compañía

4.- El máximo accionista de Renault, el gobierno francés que posee el 15% de las acciones, ya ha afirmado que con las decisiones tomadas no está totalmente satisfecho y que espera que se tomen “responsabilidades personales”

Ante todo esto me pregunto:

1.- ¿No se podría haber evitado este escándalo que afecta a la reputación de una compañía como Renault?

2.- ¿Son suficientes las medidas adoptadas?, ¿se podía haber hecho algo más para cuidar la reputación?

No será la primera ni la última vez que no haga referencia de nuevo a que el proceso de construcción de la reputación de una marca pasa por los 3 elementos clave: cultura, comportamiento y comunicación.

Leyendo una reflexión del profesor Nueno, experto en el mundo automovilístico, sobre el asunto en cuestión, no me extraña nada la crisis de reputación sufrida por Renault: creo que es un tema de cultura organizacional creado por el máximo ejecutivo de Renault, el Sr. Carlos Ghosn.

A ver como acaba esta historia.

 


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