Hace unos días tuve la oportunidad, al estar suscrito al Centro de Conocimiento sobre Reputación Corporativa, de recibir y leer con tranquilidad un documento de este año 2011 del que recomiendo encarecidamemte su lectura: La reputación corporativa en la agenda empresarial.

Dicho informe, de 3 páginas, hace referencia al futuro de la comunicación de las marcas, como creadoras de valor, habla también de la relación entre reputación y responsabilidad corporativa, a la hoja de ruta de los próximos años de la reputación corporativa,  así como las posibles vías para aumentar el peso de la reputación en la gestión empresarial.

Breve, conciso pero muy didáctica su lectura y totalmente recomendable.


One Comment

  1. Posted 11 Marzo, 2011 at 11:37 | Permalink

    Hola Carlos.
    Sin duda el tema de la reputación es clave en la gestión empresarial, y su relación con la responsabilidad social fundamental. Creo que la comunicación y la RSE comparten virtudes y dificultades, y que sin duda ambos están siendo relegados a un segundo plano debido a la crisis económica y las dificultades por las que atraviesan empresas y organizaciones. Sin lugar a dudas, como resalta el artículo, esto es un error, porque precisamente en tiempos de crisis cuidar la relación con los grupos de interés y tener una buena reputación. Como se suele decir, la reputación cuesta mucho de ganar y muy poco de perder.
    No obstante a pesar de que la gestión de la reputación ha supuesto un claro avance en la gestión de los recursos intangibles, es importante no confundir la gestión de la reputación con la gestión ética y responsable de una organización. Como diría el Catedrático de Ética Domingo García-Marzá, sería como ver un partido de tenis fijándonos sólo en el marcador, y olvidando el resto. La reputación es un resultado del buen hacer en la gestión profesional de una empresa y el afán de reputación no debe convertirse en el motor de la misma, pues una empresa orientada única y exclusivamente a conseguir la estima y reconocimiento de sus públicos, la fama y notoriedad entre los competidores, pierde de vista conseguir el bien interno de su actividad de un modo ético.

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