Hace unos meses hacía referencia en este mismo espacio acerca de la crisis de la industria farmacéutica en Francia a raíz del escándalo provocado por el medicamento Mediator.
Cuando toda parecía tranquilo podemos leer que la Agencia Francesa de Seguridad de Productos Sanitarios (AFSSAPS) ha publicado una lista de 77 medicamentos que ha puesto bajo vigilancia después del escándalo del Mediator, un medicamento para el tratamiento de la diabetes que podría ser el causante de cientos de muertes.
Esta consecuencia, casi 3 meses después de saltar a los medios de comunicación la noticia, no ha de cogernos por sorpresa. Es la consecuencia lógica que debe contemplar un programa de comunicación de crisis.
Una situación que pone en tela de juicio la reputación de una marca no se acaba cuando mengua la situación de crisis, sino que hay que plantear las posibles consecuencias de dicha situación y definir los posibles escenarios que se puedan derivar de ella.
Por ello no es de extrañar las decisiones que ha tomado la agencia francesa. Ahora falta ver como actúan las empresas implicadas.
Superar una crisis de reputación requiere planificación, tiempo y paciencia. Si no que se lo expliquen a la gente de BP. 


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