Hace unos días tuvimos conocimiento de una nueva posible situación, en este caso, de trato de favor para lograr una oposición en la Conserjería de Interior destinado a un ex-alto cargo de la misma.
Resulta que dicho ex-alto cargo, el Sr. Rafael Olmos, fue director del Servei Català del Trànsit y posteriormente el máximo directivo de la policía autonómica de Catalunya. Después de grandes disturbios ocasionados por los manifestantes estudiantiles con motivo de la entrada en vigor del plan de Bolonia, el Sr. Olmos fue destituido de su cargo.
Pues bien, ha salido a la luz pública que la Oficina Antifrude de Cataluña ha detectado graves irregularidades en una oposición a una plaza pública del Departamento de interior y ha hecho parar dicho proceso.
En declaraciones de esta misma tarde el Departamento de Interior ha declarado que no existe un puesto especial para el Sr. Olmos.
Todas estas circunstancia se dan cuando falta escasamente 30 días para celebrar las elecciones autonómicas donde, según indican las encuestas, todo parece indicar que habrá un cambio de gobierno autonómico.
Es una pena, otra vez, que las instituciones públicas no cuiden y transmitan al ciudadano una alta preocupación por construir su reputación de marca mejor de lo que lo están haciendo.
Hacen un flaco favor a la democracia.


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