En algunos posts anteriores hemos visto algunos ejemplos de la reputación de clase política de algunos países. Hoy toca un ejemplo que me ha llamado mucho la atención.
El señor de la foto es Geir H. Haarde, exprimer ministro de Islandia que va a ser juzgado por negligencia durante la crisis económica sufrida por su país. Según informe de 2.300 páginas parece evidente que hay una larga lista de errores que llevaron a Islandia a la bancarrota y a solicitar ayuda al Fondo Monetario .Internacional.
Desde estas líneas no voy a valorar la decisión del Parlamento Islandés (por supuesto que no) sino que lo único que quiero reflejar es que creo que es la primera vez en mi vida que he visto una cosa similar a la ocurrida.
Me parece increíble como la clase política de cada país construye su reputación. En este caso creo que es un ejercicio de máxima transparencia hacia la ciudadanía por parte del pueblo islandés y que espero sirva como un “aviso para navegantes” aunque creo que solo servirá para Islandia.

Lo que debemos pedirle a la clase política es lo mismo que se nos exige en el mundo empresarial: resultados y sino te puedes ir de “patitas a la calle”.


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