Desde hace unas semanas estamos viendo la impotencia de la compañía British Petroleum para atajar de una vez por todas el vertido de crudo que se está produciendo en el Golfo de México a raíz de la explosión de la plataforma petrolífera el pasado mes de abril. Se me hace difícil poder valorar la situación de crisis que debe estar viviendo la compañía en estos momentos, pero en una situación de emergencia los primeros pasos son fundamentales y por lo que he podido ver y leer creo que la compañía no fue muy “ágil” en los primeros momentos y ahora los está pagando. Es fundamental para mantener la reputación de la compañía que sea lo más rápida y ágil posible en este tipo de situaciones por que si no vas dejando que sean los demás los que “gestionen” tu reputación y esto no es nada bueno.

En este sentido me refiero al papel que está jugando el presidente americano Barack Obama en esta situación, que no podemos olvidar, es la peor catástrofe medioambiental vivida en EE.UU.. En esta línea me quiero referir a unas declaraciones que hemos visto publicadas últimamente que hizo Obama en las que prometió que acabaría con el “amiguismo” entre el Gobierno y las petroleras: una de las primeras decisiones que ha tomado ha sido la de revisar todas las operaciones en el golfo de México y una reforma total en el tema de las perforaciones.

Tal vez es la punta del iceberg pero se está empezando a poner en cuestión las “buenas prácticas” de las compañías petroleras y eso les va a afectar, con toda seguridad, a su reputación. Tanto tiempo que cuesta conseguir una buena reputación y que fácilmente se puede volatilizar.”


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