En estas últimas semanas hemos visto como las economías internacionales imponían un severo ajuste a las cuentas griegas para poder acudir en su rescate (un rescate de 110.000 millones de euros). Ha sido el mayor rescate sufrido por un país industrializado. No noy a entrar a valorar dicho rescate, por que no soy nadie para valorarlo, pero si quiero en este post dejra varias reflexiones sobre lo que he ido leyendo durante las últimas semanas:
1.- “A mayor corrupción, mayor déficit”: esta frase no es mía, es del Banco Mundial y de Brookings Institution.
2.- ¿Se deberán pedir explicaciones a los antiguos dirigentes políticos griegos?, ¿pueden quedar impunes?
3.- ¿Cómo se puede recuperar la reputación de Grecia, como país?
4.- ¿Por qué nos preguntamos después el motivo por el cual la abstención es cada vez mayor en las contiendas electorales?
La verdad es que estoy bastante desconcertado con todo lo que está pasando en Grecia, país al que recomiendo visitar por sus parajes, por la amabilidad de sus gentes y por la comida, pero me vuelvo a dar cuenta, otra vez, de que aquí NO PASA NADA, que hay una falta de liderazgo, que los platos rotos los pagan siempre los mismos y que la sociedad actual parece que esté curada de espantos 


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