Esta misma semana hemos podido leer en el diario El Mundo que el Gobierno de Cataluña ha tramitado una ley para controlar más a la fundaciones y entidades de utilidad Pública. Todo ello viene provocado por el escándalo Millet del Palau de la Música Catalana. Según la información publicada, la nueva ley permite un carácter sancionador por irregularidades administrativas. Según el departamento de Justicia en los 2 últimos años se han inspeccionado 120 fundaciones, de las cuales 71 están en curso. De las otras 49 inspecciones se ha pedido , en 13 de ellas, la disolución al juzgado. Alguien puede pensar que eso es una gota en el océano, pero ya advertí en su momento que esto es sólo la punta del iceberg y que en los próximos meses vamos a ver un incremento del control en las fundaciones por parte de las autoridades públicas y eso no es bueno para las ONL, ya que su reputación se verá “tocada” y sobretodo la percepción que los donantes (empresas o particulares) no va a ser buena.
Hace tiempo que lo vamos diciendo: las ONL deberían trabajar mucho más los aspectos internos de identidad corporativa con el fin de ser lo más transparentes posibles ante los grupos de interés.
Es una pena pero esto sólo ha hecho que empezar¡¡¡

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